La líder opositora busca regresar a Venezuela para participar en la atención de la emergencia provocada por los terremotos, pero el gobierno de Donald Trump le retiró su respaldo al considerar que su regreso podría desestabilizar al país.
Washington, D.C. (Marcrix Noticias).- La relación entre el gobierno de Estados Unidos y la líder opositora venezolana María Corina Machado atraviesa su momento más crítico. De acuerdo con información publicada por The New York Times, la administración del presidente Donald Trump ha rechazado respaldar el regreso de la dirigente a Venezuela, argumentando que su presencia podría complicar la estabilidad del país tras los terremotos que han dejado miles de muertos y heridos.
Machado, quien permanece exiliada desde el año pasado, ha manifestado públicamente su intención de regresar a Venezuela para colaborar en las labores de recuperación y acompañar a la población afectada por los sismos. En mensajes difundidos desde Panamá, aseguró que el gobierno venezolano intenta impedir su retorno y pidió apoyo internacional para facilitar su ingreso.
Sin embargo, funcionarios estadounidenses consultados por el diario señalaron que la Casa Blanca considera que el regreso de la opositora podría incrementar la tensión política en un momento en que la prioridad es atender la emergencia humanitaria y mantener la estabilidad institucional del país.
Según la publicación, Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, habían recomendado desde hace meses a Machado posponer cualquier intento de regresar a Venezuela, principalmente por motivos de seguridad. No obstante, tras los terremotos, la dirigente intensificó las gestiones para obtener respaldo político y diplomático de Washington, una estrategia que habría generado molestia entre altos funcionarios estadounidenses.
El reportaje sostiene que el gobierno de Trump considera que Machado se ha convertido en un factor de distracción frente a las labores de reconstrucción, por lo que decidió no apoyar su retorno. Incluso, personas cercanas a la Casa Blanca afirmaron que la líder opositora fue informada de que cualquier intento por regresar sería bajo su propia responsabilidad y sin el respaldo oficial de Estados Unidos.
La situación representa un cambio importante en la relación entre Washington y Machado. Durante años, la dirigente fue una de las principales aliadas de sectores republicanos en Estados Unidos y una de las voces más visibles de la oposición venezolana. Sin embargo, el escenario político cambió tras la caída del gobierno de Nicolás Maduro y la conformación del actual gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez, con quien la administración estadounidense mantiene una relación de cooperación.
De acuerdo con el diario, la estrategia de la Casa Blanca ahora se centra en consolidar la estabilidad política y favorecer la reconstrucción del país, además de impulsar la apertura económica para atraer inversión estadounidense, dejando en segundo plano una transición política inmediata como la que propone Machado.
Otro de los obstáculos que enfrenta la dirigente es que no cuenta con un pasaporte venezolano vigente, situación que limita su capacidad para ingresar al país sin el respaldo de organismos internacionales o de gobiernos con influencia sobre las actuales autoridades venezolanas.
Mientras tanto, el gobierno interino de Venezuela continúa evaluando cómo actuaría si Machado intenta regresar. Algunos funcionarios consideran que impedir su entrada dañaría la imagen de apertura que busca proyectar la nueva administración, mientras que otros advierten que su presencia podría reactivar la confrontación política en un momento especialmente delicado para el país.
La tragedia provocada por los terremotos, que hasta el momento deja más de 2 mil 295 personas fallecidas, más de 11 mil heridos y miles de damnificados, ha modificado el panorama político venezolano y también la postura de Washington respecto a una de las figuras más representativas de la oposición.
Hasta el momento, ni el Departamento de Estado ni la oficina de María Corina Machado han emitido un posicionamiento oficial sobre la información publicada por The New York Times, mientras persisten las dudas sobre el futuro político de la dirigente y la posibilidad de un eventual regreso a Venezuela.

