Kilmar Ábrego García fue deportado por error a El Salvador y encarcelado en una prisión de máxima seguridad, pese a tener una orden judicial que impedía su salida de Estados Unidos.

Estados Unidos (Marcrix Noticias)-Un error en el proceso migratorio ha escalado a un conflicto diplomático entre Estados Unidos y El Salvador, luego de que Kilmar Ábrego García, residente de Maryland, fuera deportado erróneamente y recluido en una prisión de máxima seguridad salvadoreña.

Pese a contar con una orden judicial estadounidense que suspendía su deportación, las autoridades migratorias estadounidenses ejecutaron su traslado, y desde entonces, ningún gobierno ha facilitado su regreso.

Bukele rechaza repatriación

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, calificó como “absurda” la posibilidad de repatriar a Ábrego García. En declaraciones ofrecidas durante una reunión en la Casa Blanca, expresó:

“¿Cómo puedo contrabandear a un terrorista hacia Estados Unidos?”

Bukele negó tener autoridad legal para devolver al detenido, mientras que su gobierno lo mantiene bajo custodia bajo sospechas de presuntos vínculos con la MS-13, grupo calificado como organización terrorista por Washington.

Gobierno de EE.UU. se deslinda

Por su parte, funcionarios de la administración Trump han señalado que no pueden intervenir directamente en la custodia de un individuo que se encuentra en un país soberano. La secretaria de Justicia, Pam Bondi, explicó que EE.UU. podría “facilitar un avión”, pero la decisión final corresponde a El Salvador.

Desde el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el asesor legal Joseph Mazzara indicó que Ábrego ya no es elegible para la suspensión de deportación debido a su supuesta afiliación con un grupo terrorista, aunque los abogados defensores niegan cualquier vínculo con pandillas.

Posible desacato judicial

La jueza federal Paula Xinis analiza si el gobierno de EE.UU. podría ser declarado en desacato, por ejecutar una deportación que violaba una orden judicial vigente. Este caso se suma a las crecientes críticas por la estrecha colaboración migratoria entre EE.UU. y El Salvador, especialmente en el marco de políticas de deportación masiva.

El Salvador, pieza clave en deportaciones

Desde marzo, El Salvador ha recibido más de 200 inmigrantes venezolanos deportados por EE.UU., muchos sin antecedentes penales claros, y varios encarcelados automáticamente bajo sospechas de pertenecer a pandillas.

Este esquema se sostiene por un acuerdo bilateral, en el cual Washington se comprometió a pagar cerca de seis millones de dólares para costear los gastos del encarcelamiento durante un año.

Legisladores piden intervención

Varios legisladores demócratas han expresado preocupación por los derechos de los detenidos, entre ellos, el senador Chris Van Hollen, quien busca reunirse con Bukele durante su visita a Washington para tratar el caso de Ábrego. La senadora Jeanne Shaheen ha exigido al gobierno estadounidense que tome medidas para liberar a los inmigrantes que no representen una amenaza creíble.

El caso de Kilmar Ábrego se ha convertido en un símbolo de los riesgos de las políticas migratorias aceleradas y las fallas del sistema judicial cuando se combinan con acuerdos internacionales polémicos.

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