La visita de la pareja sentimental de “El Mencho” alteró patrones de movilidad y facilitó el trabajo de inteligencia militar.
Ciudad de México (Marcrix Noticias).- La caída del hombre más buscado de México no fue una traición ni una entrega deliberada. De acuerdo con la cronología presentada por la Secretaría de la Defensa Nacional, la pareja sentimental de “El Mencho” permitió exponer sus movimientos.
Las labores de Inteligencia Militar Central no se enfocaron inicialmente en el líder del CJNG, sino en personas cercanas a su entorno. El seguimiento a un hombre de confianza vinculado con una de sus parejas permitió identificar los traslados hacia Tapalpa, Jalisco.
El cambio en el patrón
Según lo explicado por el general Ricardo Trevilla Trejo, la mujer fue llevada a una cabaña en Tapalpa, donde sostuvo un encuentro con El Mencho.
El punto clave no fue la reunión en sí, sino lo que ocurrió después. Tras la salida de la pareja sentimental del inmueble, se confirmó que el líder criminal permanecía en la zona. Ese dato permitió delimitar el perímetro operativo.
Fuentes de seguridad explican que este tipo de visitas puede modificar rutinas cuidadosamente diseñadas para evitar rastreos. En este caso, el traslado generó un patrón diferente que facilitó la fijación del objetivo.
Con la ubicación corroborada, se organizó una fuerza integrada por elementos de fuerzas especiales del Ejército, Guardia Nacional y aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana.
Cuando el personal militar se aproximó, el círculo de seguridad del capo abrió fuego. El enfrentamiento dejó ocho presuntos integrantes abatidos y permitió asegurar armas largas, lanzacohetes y vehículos.
El Mencho huyó hacia una zona boscosa junto con su círculo cercano. Durante el cerco operativo, un helicóptero recibió impactos y realizó un aterrizaje de emergencia. El líder del CJNG resultó herido y fue evacuado, pero falleció durante el traslado.
No hubo delación
En ningún momento la autoridad señaló que la pareja sentimental lo haya entregado o colaborado con las fuerzas federales.
El general Trevilla fue claro al explicar que se trató de un proceso de inteligencia derivado del seguimiento a movimientos en su entorno cercano.
En ese sentido, lo que permitió su localización no fue una traición, sino una cadena de descuidos operativos vinculados a visitas que alteraron su esquema de seguridad habitual.
