Trump pausa por tres días aranceles de 50% a Canadá tras alcanzar acuerdo

La propuesta costaría alrededor de 1.3 billones de dólares y los ingresos por aranceles están muy lejos de cubrirla. Además, cualquier desembolso necesitaría aprobación del Congreso.

Washington D. C. (Marcrix Noticias).- La promesa de Donald Trump de entregar 5 mil dólares a cada adulto estadounidense enfrenta un problema inmediato: el dinero no alcanza con las fuentes de financiamiento que hasta ahora ha mencionado su gobierno.

Estados Unidos tiene cerca de 270 millones de adultos, por lo que un pago universal de 5 mil dólares tendría un costo aproximado de 1.3 billones de dólares.

Esa cifra supera ampliamente los ingresos que Washington ha obtenido mediante aranceles y otros cobros comerciales, una de las fuentes señaladas por el vicepresidente JD Vance como posible respaldo para financiar los cheques.

De acuerdo con estimaciones citadas por medios estadounidenses, la recaudación por aranceles y gravámenes similares desde 2025 ronda los 475 mil millones de dólares, y una parte de esos recursos incluso ha tenido que ser devuelta tras resoluciones judiciales contra algunos gravámenes.

Aun si todo ese dinero pudiera destinarse a los pagos, seguiría existiendo un faltante de cientos de miles de millones de dólares.

El segundo obstáculo está en el Congreso. En Estados Unidos, el presidente no puede disponer por sí solo de una cantidad de ese tamaño. Para liberar recursos públicos de esa magnitud se requeriría autorización legislativa.

Especialistas consultados por la BBC consideran poco probable que el Congreso apruebe un paquete de 1.3 billones de dólares para financiar pagos directos de este tipo, especialmente en un momento en que el déficit y la deuda federal continúan aumentando.

También existe un debate legal por el contexto electoral en el que fue presentada la propuesta. La legislación federal prohíbe entregar dinero directamente con la intención de influir en el voto, aunque algunos expertos sostienen que una promesa de política pública dirigida a toda la población podría considerarse similar a una reducción de impuestos o a un programa de estímulos.

Trump tampoco ha explicado cómo se verificaría que el dinero fuera gastado únicamente dentro de Estados Unidos, otra de las condiciones que planteó durante su anuncio.

La promesa, por ahora, carece de un mecanismo financiero definido, no tiene aprobación del Congreso y depende de recursos que hoy resultan insuficientes.

En términos prácticos, sí podría convertirse en una política pública si el Congreso aprobara los fondos, pero con las cifras disponibles hasta ahora, el gobierno tendría que buscar nuevas fuentes de ingresos, recortar gasto en otras áreas o aumentar el endeudamiento para poder cumplirla.

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