La abogada compartió tres etapas clave de su vida: un milagro en su infancia, el duelo por su madre y su reencuentro espiritual.

 

Cancún(Marcrix Noticias).- Itzell Pedroza compartió que su vida ha estado marcada por una relación constante con la fe en Dios, la cual, según relató, ha atravesado diferentes etapas desde su infancia hasta su vida adulta.

Itzell Pedroza comentó en el programa Pruebas de Fe, conducido por María Cristina de la Cruz en los estudios de Marcrix Noticias en Cancún, que cuando apenas tenía cinco meses de nacida fue diagnosticada por médicos como un caso sin posibilidades de recuperación, lo que llevó a su familia a enfrentar momentos de profunda incertidumbre.

Explicó que, tras acudir con distintos especialistas sin obtener un diagnóstico alentador, una vecina invitó a su madre a una reunión de oración, donde varias personas se unieron para pedir por su salud, situación que su familia considera determinante en su recuperación.

Señaló que después de ese episodio comenzó a mejorar de forma inesperada, lo que con el paso del tiempo fue interpretado por su entorno como un “milagro”, marcando así el inicio de una formación espiritual dentro de su familia.

La abogada añadió que crecer con esa historia influyó directamente en su manera de entender la vida, el propósito y la fe, especialmente en los momentos difíciles.

Sin embargo, reconoció que en su vida adulta atravesó una etapa de distancia espiritual, particularmente tras la muerte de su madre, uno de los golpes emocionales más fuertes que ha enfrentado.

Explicó que el duelo la llevó a concentrarse en su trabajo y a vivir un proceso de cuestionamientos internos, en el que, aunque nunca dejó de creer en Dios, sí perdió cercanía con su vida espiritual.

Pedroza señaló que muchas personas interpretan la distancia de la fe como un acto de rebeldía, cuando en realidad también puede surgir del dolor, el cansancio emocional o la dificultad para procesar una pérdida significativa.

Añadió que con el paso del tiempo inició un proceso gradual de reencuentro espiritual, basado en la reflexión, la oración y cambios personales en su entorno y decisiones de vida.

Sostuvo que regresar a Dios no elimina los problemas, pero sí transforma la forma en que se enfrentan, aportando esperanza incluso en escenarios de incertidumbre.

También expresó que nadie debería sentirse juzgado por atravesar crisis espirituales, ya que forman parte de procesos humanos de reconstrucción emocional y personal.

Itzell Pedroza insistió en que siempre existe la posibilidad de volver a empezar, incluso después de etapas de dolor prolongado o alejamiento de la fe.

LA ENTREVISTA COMPLETA:

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