La agencia estadounidense adjudicó un contrato por 16.7 millones de dólares para adquirir dispositivos que producen descargas al entrar en contacto con la piel.

Washington, Estados Unidos (Marcrix Noticias).— El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) adjudicó un contrato por 16.7 millones de dólares para adquirir 6 mil dispositivos de guantes capaces de administrar descargas eléctricas, que serán utilizados por sus agentes durante arrestos, traslados de detenidos y situaciones de resistencia.

Un aviso publicado este jueves en una base de datos federal señala que ICE otorgó el contrato sin licitación a Compliant Technologies LLC, empresa con sede en Kentucky y fabricante de estos dispositivos.

El acuerdo contempla la adquisición de los 6 mil equipos, además de material de apoyo y servicios relacionados, durante los próximos seis meses.

Los dispositivos, conocidos como G.L.O.V.E. (Generated Low Output Voltage Emitter), funcionan inicialmente como guantes de trabajo convencionales. Sin embargo, al presionar un botón pueden activar un sistema eléctrico que, al entrar en contacto directo con la piel, produce una descarga dolorosa diseñada para obligar a una persona a obedecer las instrucciones del agente.

ICE los describe como “dispositivos conductivos de distracción y desescalada” y sostiene que serán empleados en situaciones de alta tensión, como arrestos, traslado de detenidos que presenten resistencia y disturbios civiles en instalaciones migratorias.

Según la agencia, el objetivo es que los oficiales puedan controlar rápidamente a una persona que presente resistencia activa o pasiva, evitando recurrir a niveles de fuerza más elevados, entre ellos las armas de fuego.

La adquisición, sin embargo, ha generado fuertes cuestionamientos entre organizaciones defensoras de los derechos civiles y legisladores estadounidenses, quienes advierten sobre el riesgo de abusos durante operativos migratorios.

Horas antes de conocerse la adjudicación, la senadora demócrata por Nevada Catherine Cortez Masto y otros 15 integrantes de su bancada enviaron una carta a ICE solicitando cancelar la compra y reclamando información sobre los protocolos de entrenamiento, supervisión y documentación de su uso.

El propio fabricante establece restricciones. Su manual advierte que estos dispositivos no deben utilizarse como castigo ni únicamente ante resistencia verbal, además de recomendar evitar su aplicación en adultos mayores, menores pequeños, mujeres embarazadas y personas con discapacidades severas.

Los guantes también han sido objeto de controversia por casos anteriores. Una demanda pendiente sostiene que un hombre de 43 años murió en 2024 después de recibir 27 descargas con estos dispositivos y otras 13 con un Taser dentro de una cárcel de Kentucky. La acusación forma parte de un litigio y no constituye por sí misma una determinación judicial sobre la causa de la muerte.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS), del cual depende ICE, defendió la adquisición y sostuvo que proporcionar equipo de seguridad a sus agentes es necesario para protegerlos durante el cumplimiento de sus funciones.

La compra se produce en medio del endurecimiento de la política migratoria impulsada por el presidente Donald Trump y del debate en Estados Unidos sobre el uso de la fuerza durante las operaciones de detención y deportación.

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