La guerra entre Irán y Estados Unidos extiende sus efectos a Yemen y amenaza rutas estratégicas del petróleo.
Saná, Yemen (Marcrix Noticias).— El conflicto de Yemen volvió a escalar con fuerza luego de que los hutíes intensificaran sus ofensivas contra fuerzas gubernamentales y extendieran sus ataques hacia Arabia Saudita, en medio de las repercusiones regionales de la guerra entre Irán y Estados Unidos.
Los enfrentamientos, los más graves desde la tregua alcanzada en 2022, han dejado cientos de muertos desde principios de septiembre y han vuelto a colocar a Yemen en riesgo de una guerra abierta.
La escalada alcanzó directamente a Arabia Saudita el 8 de septiembre, cuando los hutíes lanzaron una serie de ataques contra instalaciones energéticas y otras posiciones en Abha, Najran, Jizán y Khamis Mushait.
Autoridades sauditas reportaron 73 personas heridas, entre ellas mujeres y menores, además de incendios e interrupciones temporales en algunas instalaciones del sector energético. Los hutíes reivindicaron los ataques y aseguraron que respondían a acciones militares sauditas en Yemen.
Uno de los puntos centrales de esta nueva etapa del conflicto es el estrecho de Bab el-Mandeb, paso marítimo que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y constituye una ruta estratégica para el comercio y transporte mundial de hidrocarburos.
Su importancia aumentó todavía más debido a las restricciones sobre el estrecho de Ormuz derivadas de la guerra entre Irán y Estados Unidos, lo que llevó a Arabia Saudita a depender en mayor medida de las rutas del mar Rojo para colocar su petróleo en los mercados internacionales.
Los hutíes, respaldados por Irán, buscan ampliar su presencia sobre la costa occidental de Yemen y aumentar su capacidad para ejercer presión sobre Bab el-Mandeb. La ofensiva ha convertido nuevamente al territorio yemení en una pieza estratégica dentro de la confrontación regional.
El conflicto interno de Yemen comenzó en 2014, cuando los hutíes tomaron Saná y amplias zonas del país. Arabia Saudita encabezó una intervención militar en 2015 para respaldar al gobierno reconocido internacionalmente, hasta que una tregua impulsada por Naciones Unidas en 2022 redujo considerablemente los combates.
La nueva escalada amenaza ahora con romper definitivamente ese periodo de relativa calma, al tiempo que incrementa la presión sobre las rutas comerciales del mar Rojo y sobre un mercado petrolero internacional ya afectado por el conflicto con Irán.
