Lucha Libre Femenil

Durante más de tres décadas, las mujeres enfrentaron un veto oficial que les impedía luchar profesionalmente en la capital.

 


Nacional (Marcrix Noticias) – La historia del deporte en México guarda un capítulo de exclusión que duró 32 años. En 1954, las autoridades del entonces Distrito Federal impusieron un veto que impedía a las mujeres subir a un cuadrilátero. Esta medida afectó a generaciones de deportistas. El levantamiento de la prohibición de la lucha libre femenil ocurrió finalmente en diciembre de 1986, devolviendo la legalidad a una actividad que nunca dejó de practicarse en la clandestinidad y en la provincia.

Un veto basado en prejuicios sociales

La restricción no fue un asunto de reglamento deportivo, sino una decisión política y moral. Ernesto Peralta Uruchurtu, conocido como el “Regente de Hierro”, fue el principal impulsor de esta medida. Las autoridades de la época consideraban que el contacto físico extremo era impropio para las mujeres. Argumentaban que este deporte ponía en riesgo la capacidad reproductiva y la “feminidad” de las participantes.

Durante ese tiempo, figuras como Irma González tuvieron que abandonar la capital para poder trabajar. Las gladiadoras se presentaban en arenas pequeñas del Estado de México o viajaban al interior de la República. “Váyanse a lavar los trastes” era una de las frases que recibían de los aficionados y de sus propios compañeros varones. A pesar del rechazo, la resistencia de las mujeres mantuvo viva la disciplina fuera de los límites de la ciudad.

La resistencia de las pioneras en el ring

Irma González, apodada “La Dama de Goma”, es un símbolo de esta etapa. Inició su carrera a los 13 años tras trabajar como contorsionista en un circo. Ella, junto a luchadoras como Chabela Romero y La Dama Enmascarada, representaron la cara de la prohibición de la lucha libre femenil. González incluso tuvo que usar diversos seudónimos para seguir peleando sin ser detenida por las autoridades capitalinas.

El regreso triunfal a la Arena México

El cambio político y la presión social permitieron que el 21 de diciembre de 1986 las mujeres volvieran formalmente a la Ciudad de México. Ese día se marcó el final de la prohibición de la lucha libre femenil en la capital del país. El Consejo Mundial de Lucha Libre abrió nuevamente sus puertas al talento femenino, permitiendo que nuevas generaciones como Irma Aguilar, hija de la leyenda Irma González, consolidaran su carrera en escenarios principales.

La integración total no fue inmediata. Las mujeres debieron demostrar que su técnica y capacidad de espectáculo eran iguales o superiores a las de los hombres. Tras el fin de la prohibición de la lucha libre femenil, el cine y la televisión también comenzaron a darles espacios protagónicos. Hoy, la división femenina es fundamental en cualquier cartelera nacional.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

No puedes copiar el contenido de esta página