Un brote de cyclospora en todo Estados Unidos vinculado a lechuga contaminada ha intensificado las preocupaciones de seguridad sobre los alimentos.
Estados Unidos (Marcrix Noticias)-Un brote de cyclospora en todo Estados Unidos vinculado a lechuga contaminada ha intensificado las preocupaciones de seguridad sobre los alimentos importados, al tiempo que subraya una tendencia mucho más prolongada: los reguladores de Estados Unidos realizan menos inspecciones internacionales para detectar productos contaminados antes de que lleguen a los platos de los estadounidenses.
Las inspecciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) en instalaciones alimentarias extranjeras, incluida la granja mexicana vinculada al brote en curso, han bajado casi un 35% desde 2019, el año anterior a la pandemia de COVID-19, según registros de la agencia revisados por The Associated Press. La pandemia desencadenó una ola de jubilaciones y salidas entre los inspectores de la FDA que se mantiene hasta hoy.
Incluso antes del COVID-19, la agencia llevaba mucho tiempo sin alcanzar los objetivos de inspecciones internacionales exigidos por el Congreso. Y los recientes recortes de personal, reorganizaciones y otras convulsiones ocurridas durante el mandato del presidente Donald Trump podrían significar aún menos inspecciones en los próximos años, según exfuncionarios de alto rango de la FDA.
“Cuando se observan las cifras de inspecciones en relación con la responsabilidad de la FDA —en relación con todas las empresas, nacionales e internacionales, bajo su supervisión—, la agencia simplemente no puede lograr lo que se requiere”, afirmó Michael Rogers, quien trabajó casi 35 años en diversos cargos de inspección dentro de la agencia. Añadió que la FDA sigue haciendo muchas cosas “muy bien con recursos limitados”.
El gobierno de Trump ha propuesto nuevos enfoques para aprovechar al máximo los recursos de la agencia, incluido un programa piloto de inspecciones de un día. Rogers y otros funcionarios señalan que las inspecciones abreviadas no equivalen a las tradicionales, que pueden tardar una semana o más en documentar problemas graves.
Durante años, funcionarios de la FDA han sostenido que las inspecciones son solo una herramienta para supervisar la seguridad.
“Las inspecciones nunca serán la única manera de garantizar la seguridad de los productos importados, dado el enorme volumen que ingresa al país”, afirmó Susan Mayne, exdirectora de alimentos de la FDA y ahora en la Universidad de Yale. “Por eso, la FDA utiliza inspecciones en la frontera, inspecciones a importadores, muestreos y otras herramientas”.
Pero el brote surgido en lechuga iceberg también ha dejado al descubierto los posibles inconvenientes de esos enfoques.
En julio, los reguladores se vieron obligados a retractarse de un resultado de prueba erróneo que, según afirmaron, había encontrado cyclospora en una muestra de lechuga de Taylor Farms obtenida en la frontera. Pese al error, funcionarios de la FDA dicen confiar en que la granja de la empresa es la fuente del parásito que causa diarrea. Sin embargo, autoridades alimentarias mexicanas dicen que no han encontrado muestras positivas ni otras señales de alerta allí.
Un portavoz del Departamento de Salud y Servicios Humanos, que supervisa a la FDA, señaló que la investigación de la agencia continúa. Además, funcionarios de la agencia analizan cuántas inspecciones en el extranjero deberían realizarse cada año “para garantizar una supervisión comparable” a la del suministro de alimentos de Estados Unidos.
Los inspectores de la FDA tardaron un mes en llegar a la granja mexicana
Los inspectores de la FDA llegaron a las instalaciones de Taylor Farms en Guanajuato, México, a mediados de agosto, aproximadamente un mes después de que se anunciara el retiro del mercado, el 17 de julio.
Fue su primera visita al sitio desde 2019. Ese año marcó un máximo histórico de inspecciones de alimentos en el extranjero antes de que la FDA retirara a la mayor parte de su personal de campo durante la pandemia.
Las inspecciones de alimentos —junto con las de medicamentos, dispositivos médicos y otros productos— aún no han recuperado sus niveles. Y las inspecciones de alimentos en el extranjero, de hecho, se rezagaron aún más el año pasado: cayeron un 17%, alcanzando 1.140 en el año fiscal 2025 frente al año anterior.
Aunque los inspectores no formaron parte los 3.500 puestos de trabajo señalados para su eliminación por el gobierno de Trump, la agencia sí eliminó a más de la mitad del personal que gestiona las reservas de viaje. Eso ha dejado a los inspectores a cargo de la mayoría de sus propios vuelos, alojamiento y otras gestiones logísticas.
Expertos en alimentos dicen que no debería haber tomado cuatro semanas llevar inspectores al sitio en México, considerando la magnitud del brote y el número de personas enfermas.
“Nos tomó demasiado tiempo poner personal sobre el terreno”, manifestó Frank Yiannas, exfuncionario principal de seguridad alimentaria de la FDA. “Cuando estos brotes ocurren en productos frescos, hay que responder rápido porque son ecosistemas muy complejos y cambiantes”.
El retiro del mercado de Taylor Farms involucró miles de productos de ensaladas envasadas que combinaban lechuga iceberg con otras verduras. Los productos se habían enviado a grandes cadenas de restaurantes de Estados Unidos, entre ellas, Yum Brands, propietaria de Taco Bell, Pizza Hut y KFC.
Según cifras de la FDA, las empresas han anunciado más de 480 retiros de alimentos en el actual año fiscal, superando ya a cuatro de los cinco años anteriores.
Los objetivos de inspección de alimentos no se han cumplido durante más de una década
Washington ya ha intentado reformar el sistema de seguridad alimentaria de Estados Unidos.
Una serie de brotes mortales relacionados con espinaca, melón cantalupo y otros productos llevó al Congreso a aprobar la Ley de Modernización de la Seguridad Alimentaria de 2011, que exigía pruebas adicionales, capacitación y monitoreo de las condiciones de higiene en las granjas. La legislación también fijó metas ambiciosas para las inspecciones de la FDA en el extranjero, objetivos que la agencia nunca ha cumplido.
Según la ley, la FDA debe inspeccionar más de 19.000 instalaciones internacionales de alimentos al año. La agencia alcanzó un máximo histórico de 1.700 en 2019, menos de una décima parte del objetivo, de acuerdo con la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO, por sus siglas en inglés).
Exreguladores de la FDA dicen que la meta de 19.000 es inalcanzable y que el Congreso nunca la financió adecuadamente, lo que ha dejado el presupuesto de alimentos de la agencia prácticamente sin cambios durante años. Aun así, la FDA “no ha identificado un objetivo anual apropiado”, observó la GAO.
Quizá el mayor desafío para aumentar las inspecciones sea reclutar nuevos inspectores y retener a los que la FDA ya tiene.
La fuerza laboral de inspección de alimentos de la FDA incluye a más de 420 empleados, aunque entre el 10% y el 15% de sus puestos han permanecido crónicamente vacantes, según la GAO y exintegrantes del personal.
Los inspectores que trabajan a nivel internacional pueden pasar el 50% o más de su tiempo laboral viajando, un ritmo agotador que desde hace tiempo provoca rotación entre el personal del organismo.
“Hasta que se pueda incentivar mejor a la gente para que permanezca en esos puestos, creo que la agencia seguirá viendo una alta deserción, investigadores más jóvenes y con menos experiencia”, sostuvo Rogers. “Eso, en última instancia, puede afectar la capacidad de la FDA para mejorar y aumentar las inspecciones”.
Muchos expertos dicen que nuevos enfoques, como el aprendizaje automático y el monitoreo remoto de las prácticas de los proveedores, podrían ayudar a aliviar parte de la necesidad de inspecciones.
“Tenemos que replantearnos cómo supervisamos la seguridad de los productores extranjeros”, señaló Yiannas. “No podemos usar los mismos enfoques y herramientas limitadas que hemos utilizado durante los últimos 30 años”.
La ley de seguridad alimentaria de 2011 instó a los fabricantes a colocar códigos de barras en cada lote de productos agrícolas, para que pueda rastrearse rápidamente en caso de contaminación. Se suponía que la norma entraría en vigor en enero, tras años de discusiones y revisiones con empresas del sector. Pero la FDA volvió a retrasar su implementación tras la oposición de la industria.
“Se reconoce ampliamente que estos son temas complejos, pero cuando tienes 17 años para prepararte para un examen final deberías poder aprobarlo”, afirmó Brian Ronholm, exfuncionario del Departamento de Agricultura que ahora trabaja en Consumer Reports.
