salud intestino ansiedad

Investigadores mexicanos analizan cómo las bacterias intestinales pueden afectar las emociones, el estrés y la salud mental.

Ciudad de México (Marcrix Noticias).- La relación entre el intestino y el cerebro podría ser mucho más importante de lo que se pensaba. Investigaciones recientes señalan que la microbiota intestinal, es decir, las bacterias y microorganismos que viven en nuestro sistema digestivo, podrían influir directamente en el desarrollo de ansiedad y otros trastornos emocionales.

Especialistas del Departamento de Bioquímica y Medicina Molecular de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León explican que el intestino mantiene una comunicación constante con el cerebro a través del llamado “eje intestino-cerebro”, una conexión que involucra hormonas, neurotransmisores y señales nerviosas.

Los investigadores Rodrigo Marroquín Quintanilla, Diana Sofía Bernal Vega y Alberto Camacho Morales detallan que cuando esta comunicación se altera, también pueden aparecer cambios en el estado de ánimo, el estrés y la ansiedad.

El intestino también “habla” con el cerebro

Aunque muchas personas relacionan la ansiedad únicamente con factores emocionales o psicológicos, la ciencia ha encontrado que existen otros elementos involucrados, como la genética, el estrés crónico, la inflamación cerebral y la alimentación.

Uno de los hallazgos más relevantes es que el intestino produce alrededor del 90 por ciento de la serotonina del cuerpo, neurotransmisor asociado con el bienestar emocional y la regulación del estado de ánimo.

Además, ciertas bacterias intestinales participan en la producción de sustancias relacionadas con funciones como la memoria, las emociones y la respuesta al estrés.

Los especialistas señalan que una microbiota equilibrada ayuda a mantener una mejor salud emocional, mientras que los desequilibrios intestinales podrían favorecer procesos inflamatorios vinculados con ansiedad y depresión.

Estrés, comida y salud mental

El estudio también advierte que factores como una dieta rica en grasa y azúcar, el estrés constante, la contaminación, el aislamiento social o experiencias traumáticas durante la infancia pueden modificar la microbiota intestinal y aumentar el riesgo de ansiedad en la adultez.

Incluso, investigaciones recientes encontraron diferencias en las bacterias intestinales entre personas socialmente integradas y aquellas que experimentan aislamiento social.

En pacientes con trastornos de ansiedad también se ha detectado una menor diversidad bacteriana en el intestino, algo que actualmente se investiga como posible marcador de salud mental.

¿Se puede tratar la ansiedad desde el intestino?

Los investigadores explican que el tema todavía se encuentra en desarrollo científico, pero ya existen estudios que analizan tratamientos enfocados en restaurar la microbiota intestinal.

Entre ellos destacan los trasplantes de microbiota fecal y cambios en la alimentación, aunque aclaran que todavía se necesitan más investigaciones para confirmar sus beneficios a largo plazo.

Los autores enfatizan que cada persona responde de manera distinta y recomiendan acudir con profesionales de la salud para recibir orientación especializada sobre ansiedad y salud mental.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

No puedes copiar el contenido de esta página