La creación del repostero Jonathan Barrera, inspirada en la flor de cempasúchil, se volvió viral y busca dar a la panadería mexicana el reconocimiento internacional que tiene el croissant francés.

Ciudad de México. ( Marcrix Noticias).— La conchasúchil, un pan inspirado en la flor de cempasúchil, se convirtió en una creación viral que busca reivindicar la tradición de la panadería mexicana y compartir el simbolismo del Día de Muertos. Su creador, Jonathan Barrera, pretende que esta especialidad alcance el reconocimiento internacional que actualmente tienen productos como el croissant francés.

Barrera, un repostero mexicano de 35 años, reinventó la tradicional concha mediante una cubierta crujiente y decoraciones elaboradas con manga pastelera, que dan forma a los pétalos de la emblemática flor mexicana. Su propuesta combina técnicas de repostería y conocimientos de química de alimentos para mantener la estructura del pan durante el horneado.

El éxito de la conchasúchil también transformó su emprendimiento. De acuerdo con el repostero, los ingresos de su negocio se quintuplicaron desde que la creación se volvió viral, mientras que cientos de pedidos permanecían pendientes de atender. Sin embargo, su objetivo no es producir a escala industrial, sino aprovechar la popularidad para revalorizar el oficio y la identidad de los panaderos mexicanos.

Graduado en energías renovables y repostero autodidacta desde los 10 años, Barrera explicó que su formación científica le permitió experimentar con nuevas técnicas. Aunque otros negocios comenzaron a replicar sus diseños, rechazó la idea de patentarlos, pues considera que compartir el conocimiento permite enriquecer la cultura gastronómica nacional.

Además de la conchasúchil, el repostero elabora una rosca de pan de muerto que combina masas aromatizadas con azahar y mantequilla, en cuyo interior sustituye las tradicionales figuras del niño Jesús por pequeñas calaveras. Con estas creaciones busca recuperar el carácter simbólico del pan en las celebraciones mexicanas e incorporarlo a las ofrendas dedicadas a los seres queridos fallecidos.

Barrera también advirtió sobre la falta de relevo generacional en los talleres familiares de panadería artesanal. Por ello, considera que la innovación puede acercar a las nuevas generaciones a sus raíces y contribuir a preservar los conocimientos tradicionales. Su sueño es que la panadería mexicana sea reconocida como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad y que una concha tenga la misma apreciación internacional que un croissant francés.

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