El FBI lo investiga como un acto de terrorismo interno. Autoridades revelaron que disparó más de 100 veces contra la congregación
Estados Unidos. (Marcrix Noticias).- El tirador de Minneapolis, que abrió fuego contra una iglesia repleta de estudiantes, estaba “obsesionado con matar niños”, confirmaron este jueves las autoridades, que investigan las razones detrás de la masacre. El ataque dejó dos menores muertos y 18 heridos, entre ellos 15 niños.

De acuerdo con los reportes oficiales, el agresor disparó desde las ventanas de la Iglesia de la Anunciación mientras se realizaba una misa de inicio de ciclo escolar en la ciudad más grande de Minnesota. El hecho se suma a la larga lista de tiroteos masivos que han golpeado a Estados Unidos en los últimos años.
El atacante, quien se quitó la vida tras la balacera, dejó un manifiesto, grabaciones en línea y cientos de páginas con escritos que ahora son analizados por investigadores en busca de pistas sobre sus motivaciones. Según el fiscal interino de Minnesota, Joseph Thompson, el joven expresó odio hacia múltiples grupos, incluidos mexicanos, cristianos y judíos, pero idolatraba a tiradores escolares y asesinos en masa.
El FBI señaló que la evidencia recabada “demuestra que se trató de un acto de terrorismo interno motivado por una ideología llena de odio”, de acuerdo con un mensaje publicado en X por su director, Kash Patel. El jefe de policía de Minneapolis, Brian O’Hara, informó que dos niños, de ocho y diez años, murieron en el lugar y que un menor permanece en estado crítico.

En la escena, la policía encontró 116 cartuchos de rifle y tres de escopeta, además de una pistola con un cartucho atascado. Entre los heridos hay también tres personas mayores de 80 años, de las cuales una se encuentra en condición seria, confirmó Thomas Klemond, CEO de la clínica Hennepin, donde reciben atención médica.
Las autoridades detallaron que el agresor tenía 23 años, había cambiado legalmente su nombre en 2020 y se identificaba como mujer transgénero.
Su perfil psicológico y sus escritos forman parte de la investigación federal para determinar la magnitud de la amenaza que representaba y si contaba con posibles cómplices.
