Ucrania y Rusia acordaron un alto al fuego local para permitir que la ayuda llegue la próxima semana a una ciudad aislada en la región de Jersón tras consultas secretas entre Melania Trump y negociadores civiles de Kiev y Moscú.
Ucrania (Marcrix Noticias).- Ucrania y Rusia mostraron su disposición a reanudar las conversaciones de paz mediadas por Estados Unidos y respaldan una misión humanitaria encabezada por la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump. Pero los profundos desacuerdos sobre el territorio y las garantías de seguridad que reaparecieron esta semana subrayan los obstáculos para poner fin a la guerra.
El nuevo impulso diplomático se produce después de más de cuatro años y medio de combates y trae consigo un anuncio sorpresivo realizado el viernes: Kiev y Moscú acordaron un alto al fuego local para permitir que la ayuda llegue la próxima semana a una ciudad aislada en la región de Jersón, en el sur de Ucrania, tras consultas secretas entre Melania Trump y negociadores civiles de Rusia y Ucrania.
Aunque la iniciativa despertó esperanzas de misiones humanitarias similares en el futuro, hubo pocas señales de que alguna de las posiciones clave haya cambiado. Rusia sigue exigiendo territorio ucraniano que no controla por completo, mientras Kiev insiste en que cualquier acuerdo debe incluir garantías férreas contra otra invasión.
A las pocas horas de que el presidente ruso Vladimir Putin dijera que estaba de acuerdo “en principio” en reiniciar las conversaciones, Rusia lanzó una mortífera andanada de misiles balísticos y drones contra Kiev. Moscú afirmó ese mismo día que había destruido más de 800 drones ucranianos que se dirigían hacia sus ciudades.
Este es un vistazo a la postura de ambos países mientras se perfilan posibles negociaciones.
Es probable que las conversaciones de paz se realicen a mediados de noviembre
El enviado presidencial de Estados Unidos, Steve Witkoff, obtuvo el compromiso más reciente de celebrar conversaciones tras viajar repetidamente entre Oslo, Noruega, y San Petersburgo, Rusia, esta semana para reunirse con el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy y con Putin.
Una nueva ronda de negociaciones sería la cuarta mediada por el gobierno de Trump, después de la más reciente, celebrada en Ginebra en febrero.
Un portavoz del Kremlin indicó que es probable que la próxima ronda de conversaciones se celebre en Abu Dabi, la capital de Emiratos Árabes Unidos, hacia mediados de noviembre. Los gobiernos occidentales que respaldan la iniciativa de paz buscan una nueva fórmula para romper el estancamiento, al tiempo que reconocen que las cuestiones territoriales y de seguridad siguen sin resolverse.
Mientras tanto, los vínculos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con Zelenskyy han caído a un nuevo mínimo. Moscú recibió un impulso con el acuerdo de Trump para que Rusia suministre diésel a Estados Unidos y por su reciente rechazo a nuevas sanciones contra Rusia.
Kiev se ha visto debilitada por interrupciones en el apoyo satelital para sus drones tras rechazar un llamado del presidente estadounidense a detener los ataques contra la infraestructura petrolera rusa. Los líderes ucranianos temen que esas medidas envalentonen a Putin, dándole pocos incentivos para ceder en la mesa de negociación.
Mientras Trump aumentaba la presión sobre Zelenskyy, acusándolo de ser un obstáculo para la paz, Witkoff logró la liberación de un estadounidense que permaneció encarcelado durante más de cuatro años acusado de combatir como mercenario en Ucrania. El enviado describió al líder ruso como un “humanitario” en su reunión en San Petersburgo, un comentario que fue recibido con consternación en Ucrania.
Ambas partes siguen muy alejadas
Aunque las dos partes respaldan los llamados a nuevas conversaciones, Rusia y Ucrania siguen muy distantes en sus condiciones para un acuerdo, mientras sus ejércitos permanecen trabados en el campo de batalla y se golpean mutuamente con ataques diarios de largo alcance.
En el centro de las exigencias de Rusia está el control total de cuatro regiones ucranianas que se anexionó ilegalmente meses después del inicio de la invasión a gran escala en 2022: Donetsk, Luhansk, Zaporiyia y Jersón, además de Crimea, que Moscú tomó en 2014.
Actualmente, Rusia ocupa alrededor del 20% de Ucrania, pero no ha logrado capturar todo el territorio de las regiones sobre las que reclama soberanía.
En una larga lista de exigencias, Moscú también quiere que Ucrania retire sus fuerzas de las cuatro regiones anexionadas, renuncie a su aspiración de unirse a la OTAN, reduzca el tamaño de su ejército y elimine las restricciones contra el idioma ruso y una rama de la Iglesia ortodoxa afiliada a Moscú.
En declaraciones hechas en la televisión estatal la noche del jueves, Putin afirmó que Moscú sigue “lista para negociar y buscar soluciones a esta situación difícil y compleja”, antes de añadir: “Pero si algunos prefieren un camino diferente, que así sea. En cualquier caso, se alcanzarán todos los objetivos de la operación militar especial”.
Zelenskyy, quien durante meses ha defendido públicamente la celebración de conversaciones de paz, sostiene que ceder territorio dejaría a Ucrania más vulnerable ante futuros ataques. Kiev considera esenciales las garantías de seguridad para impedir que Rusia reinicie la guerra en el futuro.
El presidente ucraniano ha reafirmado su apoyo a un alto el fuego que congele las posiciones en la línea del frente, seguido de conversaciones sobre las condiciones para poner fin a la guerra. Moscú ha rechazado una pausa en las hostilidades hasta que se alcance un acuerdo integral en sus términos.
Las garantías de seguridad siguen sin resolverse
Aunque Kiev y Moscú han mantenido un contacto limitado para organizar intercambios de prisioneros y el retorno de soldados caídos, las conversaciones anteriores no han logrado avances sobre los arreglos de seguridad necesarios para sostener un acuerdo de paz.
Ucrania cree que las garantías de seguridad respaldadas por aliados occidentales son esenciales para cualquier acuerdo futuro, idealmente en forma de membresía en la OTAN, una opción que Vladímir Putin ha rechazado. Ucrania prevé depender en gran medida de su propio ejército como principal garantía de seguridad, con respaldo financiero de sus aliados.
Otros elementos de las garantías de seguridad que se discuten van desde la incorporación a la OTAN —que el gobierno de Estados Unidos ha descartado por ahora—, garantías directas de Estados Unidos en lo que Zelenskyy ha descrito como un “formato similar al Artículo 5”, y el respaldo de la alianza de 30 países liderada por Europa y conocida como la Coalición de los Dispuestos.
El Artículo 5 de la carta de la OTAN contiene la garantía de defensa mutua de la alianza, que establece que un ataque contra uno es un ataque contra todos.
“Todas estas garantías son posibles sobre la base de un ejército ucraniano fuerte —tanto en número como en calidad—, con financiación clara, y no una cantidad pequeña. Nuestros colegas en Europa y en Estados Unidos lo saben”, declaró Zelenskyy a los periodistas el jueves en una sesión informativa.
Tras los ataques masivos efectuados esta semana contra Kiev y otras ciudades, sostuvo que solo un aumento de la presión occidental sobre Moscú cambiaría sus cálculos sobre futuras conversaciones de paz.
“Es importante seguir intentando encontrar las soluciones adecuadas para poner fin a esta guerra”, escribió Zelenskyy en una publicación en internet. “Pero cuando Rusia responde a las negociaciones con misiles balísticos, se necesita una presión real sobre Rusia para provocar pasos diferentes: pasos hacia el fin de las muertes”.
