Nacional (Marcrix Noticias).- El trabajo doméstico no remunerado en México representa una de las mayores contribuciones invisibles a la economía nacional. En dos mil veinticuatro este tipo de labores, que incluyen tareas del hogar y cuidados, alcanzaron un valor estimado de ocho billones de pesos, equivalente a veintitrés punto nueve por ciento del Producto Interno Bruto del país, según un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria.
De ese monto total, cinco punto siete billones de pesos fueron generados por mujeres, lo que representa setenta punto nueve por ciento del valor económico del trabajo no remunerado. En contraste, los hombres aportaron dos punto tres billones de pesos, equivalente a treinta punto uno por ciento. En promedio, cada mujer contribuye con noventa y nueve mil quinientos treinta y nueve pesos al año mediante estas actividades.
El estudio también revela una marcada desigualdad en el uso del tiempo. Mientras las mujeres destinan cuarenta punto nueve horas semanales a labores domésticas y de cuidados, los hombres dedican diecinueve punto cinco horas. Esta diferencia provoca lo que especialistas denominan pobreza de tiempo, una condición en la que las responsabilidades laborales, familiares y del hogar limitan el descanso, el desarrollo personal y la participación social.
La brecha se vuelve más evidente entre los veinticinco y cuarenta y nueve años, etapa en la que muchas mujeres combinan empleo, crianza y atención a otros integrantes del hogar, lo que deriva en jornadas dobles o incluso triples. De acuerdo con el análisis, la mayor diferencia ocurre entre los treinta y treinta y cuatro años, cuando ellas realizan hasta treinta horas más de trabajo no remunerado por semana que los hombres.
Ante este panorama, el Presupuesto de Egresos de la Federación dos mil veintiséis incluyó por primera vez recursos para la consolidación de una sociedad de cuidados. Sin embargo, especialistas advierten que el gasto todavía es insuficiente y que se requieren políticas públicas que amplíen servicios como guarderías, atención a personas mayores y horarios escolares compatibles con el empleo para redistribuir las tareas de cuidado.
