Casi tres de cada diez mexicanos viven con algún trastorno mental, mientras persisten las limitaciones presupuestarias y de acceso a servicios profesionales

Ciudad de México (Marcrix Noticias).-La salud mental en México enfrenta importantes desafíos debido a la falta de recursos, la limitada cobertura de los servicios especializados y el aumento de las necesidades de atención, especialmente entre adolescentes y jóvenes. El problema afecta el bienestar individual y también repercute en las familias, las comunidades y el desarrollo del país.

A nivel mundial, más de mil millones de personas viven con algún trastorno mental, entre los que destacan la ansiedad y la depresión, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud. Pese a la magnitud del problema, la proporción media del presupuesto destinada a este rubro se ha mantenido alrededor del dos por ciento desde 2017, lo que evidencia las dificultades para ampliar la atención.

En México, se estima que cerca del 29 por ciento de la población presenta algún trastorno de salud mental. Sin embargo, alrededor del dos por ciento del presupuesto público de salud se destina a este ámbito y más del 80 por ciento de las personas que necesitan atención no la recibe, según las cifras expuestas en el análisis. Esta situación limita las posibilidades de obtener ayuda profesional y aumenta la presión sobre las familias.

La situación también preocupa por sus efectos entre la población adolescente. Los datos citados señalan que aproximadamente 1.3 millones de jóvenes de entre 12 y 17 años experimentaron malestar psicológico severo durante el último año. La ansiedad, los trastornos de conducta y la depresión figuran entre los principales motivos de búsqueda de atención, mientras que las estadísticas oficiales muestran un aumento de los suicidios entre menores de edad durante las últimas dos décadas.

Ante este panorama, la prevención y la educación socioemocional se plantean como herramientas para reducir los riesgos y complementar los servicios clínicos. Enseñar a reconocer las emociones, identificar situaciones que generan estrés y desarrollar formas saludables de responder ante los conflictos puede ayudar a las personas a afrontar las dificultades cotidianas.

En este esfuerzo, especialistas de distintas disciplinas, como la psicología y la neurociencia, pueden contribuir mediante programas que incorporen técnicas de autorregulación, meditación y atención plena. Estas estrategias pueden aplicarse en escuelas, centros laborales y comunidades para fortalecer las habilidades emocionales, siempre como complemento y no como sustituto de la atención profesional cuando sea necesaria.

Las iniciativas comunitarias y educativas también pueden ayudar a reducir el estigma que rodea a los trastornos mentales y facilitar que más personas soliciten apoyo. No obstante, para ampliar su alcance se requiere coordinación entre autoridades, empresas, instituciones educativas y organizaciones sociales, además de recursos suficientes para garantizar servicios accesibles y oportunos.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

No puedes copiar el contenido de esta página