Monseñor Pedro Pablo Elizondo dijo que la gente tenía mucha confianza en Dios

Cancún,Q. Roo (Marcrix Noticias).- Al término de la misa de este domingo, el obispo Pedro Pablo Elizondo dijo a Marcrix Noticias que la fe jugó un papel importante para que hubiera saldo blanco durante el paso del huracán Berly, pero también la cultura de prevención que se ha logrado con el paso del tiempo.

“Muchas iglesias hicieron, después de la misa, la oración por los huracanes y la gente pues realmente tenía también mucha fe y mucha confianza en Dios nuestro Señor. Hicieron su oración y también pues gracias a Dios todo fue saldo blanco […] eso es muy importante, que no hubo una afectación mayor”, dijo.

“Y también destacar la cultura de prevención que ya se ha logrado en este estado de Quintana Roo y que las autoridades han sido muy comprometidas, gobernadores y los presidentes municipales; estuvieron muy atentos y muy al pendiente en todo momento para poder estar preparados […] Gracias a Dios (Beryl) no llegó tan fuerte como se temía”, agregó.

Enseguida, habló sobre la diócesis Cancún-Chetumal y de los misioneros tanto de otros países que están en Quintana Roo como de los de esta entidad que han viajado o van a viajar a otras partes del mundo en esta labor encomendada por el hijo de Dios.

Dijo que en nuestro estado hay misioneros provenientes de 13 países del mundo, de Europa, de naciones como Australia, Alemania, Francia, Italia, España e Irlanda, entre otros.

El obispo abundó que también han llegado sacerdotes del norte del continente americano, específicamente de Estados Unidos y Canadá, así como de América del Sur, de países como Colombia y Venezuela.

Respecto a los laicos, mencionó que varios han viajado a otros países y actualmente la diócesis de Cancún ha recibido a 95 misioneros de Barcelona, España. El prelado enfatizó que en la diócesis se están preparando dos feligreses, Nora y Moisés, quienes regresarán a Ucrania por un año.

Anteriormente estuvieron allí, pero tuvieron que salir debido a la guerra entre Ucrania y Rusia, al ser protegidos por la comunidad católica cristiana.

Expresó que los misioneros pasaron un año en Ucrania y lograron regresar a salvo antes de la explosión en el aeropuerto de Kiev. Ahora, nuevamente regresarán para continuar su labor en la misma comunidad católica cristiana que los está llamando.

Explicó que su trabajo consiste en poner velas, cambiar manteles, preparar la comida y cuidar de los cuartos donde viven los sacerdotes, además de dar sus testimonios a medida que dominen el idioma.

Resaltó que hay otra familia de misioneros de la diócesis de Cancún-Chetumal que se encuentra en Rumania desde hace tres años. Esta pareja, que se fue con seis hijos y ahora tiene siete, ya domina el idioma rumano.

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