Un estudio elaborado por investigadores del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) contabilizó 2 mil 573 muertes por rayos y tormentas eléctricas en el país entre 1998 y 2021, de acuerdo con registros oficiales de la Secretaría de Salud.

La cifra resulta significativa frente a otros fenómenos meteorológicos considerados grandes desastres. Durante el mismo periodo, la base internacional EM-DAT registró mil 256 muertes en México asociadas con inundaciones, ciclones tropicales y temperaturas extremas. Los investigadores advierten, sin embargo, que ambas fuentes pueden presentar subregistro.

Estados con más muertes por rayos y tormentas eléctricas

El análisis muestra que las entidades con mayor número acumulado de fallecimientos por rayos y tormentas eléctricas se encuentran principalmente en el centro, noroeste y sureste del país.

El Estado de México encabeza la lista con 539 muertes registradas entre 1998 y 2021, seguido por:

  • Oaxaca: 206
  • Michoacán: 168
  • Guerrero: 133
  • Veracruz: 133
  • Puebla: 131
  • Guanajuato: 125
  • Chiapas: 80
  • Chihuahua: 79
  • San Luis Potosí: 77

A escala municipal, los investigadores encontraron una concentración importante de casos en zonas de la Sierra Madre Occidental, el centro de México y el sur de Veracruz y Tabasco.

¿Cuáles son las zonas de mayor riesgo?

El estudio no se limitó a contabilizar el número de muertes. Los investigadores desarrollaron un mapa de riesgo que combina dos factores, como la cantidad de días con actividad eléctrica y la vulnerabilidad social de las comunidades expuestas.

Con este método, identificaron extensas regiones con niveles altos y muy altos de riesgo, particularmente en:

  • La Sierra Madre Occidental
  • La costa del Pacífico oriental
  • La península de Yucatán
  • El centro del país
  • El sureste de México

También destacan zonas de Veracruz y Tabasco, mientras que Oaxaca y Chiapas presentan niveles elevados de riesgo que podrían estar relacionados con sus características sociales y el acceso limitado a servicios médicos en comunidades rurales y remotas.

El estudio encontró que 82.1% de los incidentes mortales registrados ocurrieron en municipios clasificados como de riesgo alto o muy alto. Del total, 25.6% correspondió a municipios de riesgo alto y 56.5% a municipios de riesgo muy alto.

¿Quiénes son los más afectados por tormentas eléctricas?

Uno de los principales hallazgos de la investigación es que la muerte por un rayo no depende únicamente de la cantidad de descargas eléctricas que se registran en una región.

Los investigadores encontraron una estrecha relación entre las fatalidades y las condiciones sociales de las personas expuestas. La población rural dedicada a actividades agrícolas y otros trabajos al aire libre enfrenta una vulnerabilidad particularmente elevada.

Del total de fallecimientos registrados, 81.4% correspondió a hombres, mientras que 52.1% de todas las muertes fueron hombres que vivían en zonas rurales. Además, alrededor de 51% de las víctimas tenía entre 10 y 35 años.

El nivel educativo también aparece como un factor relevante: 57.3% de las muertes correspondió a personas con educación primaria. Asimismo, los hombres dedicados a labores de campo representaron 53% de los fallecimientos registrados.

Los autores señalan que la exposición durante actividades agrícolas y al aire libre, particularmente en comunidades rurales, puede incrementar el riesgo debido a la falta de refugios seguros frente a las tormentas.

México ha reducido las muertes, pero el riesgo persiste

La investigación también identifica una disminución importante de la mortalidad asociada con rayos. La tasa pasó de aproximadamente 5.6 muertes por cada millón de habitantes a principios de la década de 1980 a 0.3 por millón en 2021.

Los investigadores plantean que esta reducción puede estar relacionada, entre otros factores, con la urbanización del país y una menor proporción de población expuesta en zonas rurales.

Mientras a principios del siglo XX alrededor de 70% de la población mexicana vivía en áreas rurales, actualmente esa proporción ronda 20%, lo que habría reducido la exposición de una parte importante de la población a las descargas eléctricas.

Sin embargo, el riesgo continúa siendo elevado para las comunidades rurales, especialmente aquellas con actividades agrícolas, menor nivel educativo y condiciones de marginación.

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