La captura de machos dominantes provoca que hembras jóvenes cambien de sexo antes de tiempo.

Palma de Mallorca, España (Marcrix Noticias).- Un peculiar pez del Mediterráneo que nace como hembra y posteriormente puede convertirse en macho está experimentando cambios en su ciclo natural debido a la presión de la pesca, según una investigación realizada en las Islas Baleares.

Se trata del Xyrichtys novacula, conocido como pearly razorfish o raor, una especie que desarrolla una particular organización social, en la que un macho dominante controla un territorio dentro del cual viven varias hembras.

Cada hembra mantiene su propio espacio y, mientras existe un macho dominante, la estructura social permanece relativamente estable. Sin embargo, cuando este desaparece, una de las hembras puede iniciar su transformación para ocupar su lugar.

El problema aparece con la pesca.

Los machos suelen ser los ejemplares más grandes y dominantes y, debido a su comportamiento territorial, también pueden ser especialmente susceptibles a capturar el anzuelo. Cuando son retirados del ecosistema, hembras más jóvenes y pequeñas comienzan su transición sexual antes de lo que ocurriría naturalmente.

La investigación encontró diferencias importantes entre poblaciones sometidas a pesca intensiva y aquellas ubicadas dentro de reservas marinas donde la captura está prohibida.

En las zonas protegidas, los ejemplares estudiados tenían en promedio 6.85 pulgadas de longitud y alrededor de cuatro años de edad. En áreas sometidas a fuerte presión pesquera eran aproximadamente una pulgada más pequeños y tenían una edad promedio de apenas dos años.

Esto puede tener consecuencias reproductivas, ya que las hembras grandes producen considerablemente más huevos que las pequeñas. Al convertirse prematuramente en machos, pasan menos tiempo reproduciéndose como hembras.

La pesca podría dejar huella hasta en su ADN

Los investigadores analizaron muestras de las aletas de 120 ejemplares provenientes de tres reservas marinas y tres zonas donde existe pesca.

Encontraron casi 300 diferencias en marcas químicas del ADN entre ambas poblaciones. Estas modificaciones epigenéticas no cambian necesariamente la secuencia genética, pero pueden influir en la actividad de determinados genes.

Los científicos aclaran que todavía no puede afirmarse que la pesca sea directamente responsable de esas diferencias moleculares. Factores ambientales adicionales también podrían intervenir y serán necesarias nuevas investigaciones para establecer la relación causal.

Los resultados, sin embargo, muestran que la actividad humana podría afectar a una especie más allá de simplemente reducir su población: también puede modificar su estructura social, edad, tamaño y potencialmente algunos mecanismos biológicos.

Las reservas marinas ofrecen una señal positiva. En ellas los peces pueden alcanzar mayor tamaño y edad antes de completar su ciclo reproductivo, mientras los machos dominantes mantienen la estructura natural de los grupos.

El estudio refuerza así la importancia de las áreas protegidas, que no solamente conservan una mayor cantidad de ejemplares, sino que podrían funcionar como reservorios genéticos capaces de beneficiar también a poblaciones ubicadas fuera de sus límites.

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