Lorena Gutiérrez Rangel y Jesús Quintana Vega acudieron con el cineasta Rodrigo Reyes para realizar “Querida Fátima”.

Jalisco (Marcrix Noticias)-Lorena Gutiérrez Rangel y Jesús Quintana Vega, padres de Fátima Varinia, quien a sus 12 años fue asesinada por tres de sus vecinos cerca de su casa en el municipio de Lerma, Estado de México, le propusieron al cineasta Rodrigo Reyes (Ciudad de México, 1983) crear un documental de cómo era su hija, lo que le sucedió y todo lo que ha pasado la familia por la “violencia institucional y amenazas de muerte” durante 11 años.

El realizador de títulos como 499Sansón y yoLupe bajo el sol y Purgatorio, aceptó y el resultado es el largometraje documental Querida Fátima, de 83 minutos, que compite por el premio principal en la 41 edición del Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG).

Reyes, quien reside en Estados Unidos, narra conmovido en entrevista:

“Para un cineasta es un enorme privilegio y un gran honor que personas que han vivido el horror y tantas dificultades confíen en uno y se acerquen con una propuesta de realizar un documental; antes ya habían hablado con toda su familia, ya se había decidido del lado de la familia de Fátima, y era cuestión de que aceptara ese llamado.

Y les dije a los dos: ‘Hagámosla y abramos esto a una colectividad. Hay una compañera chicana, se llama Dawn Valadez, y una coreana, Su Kim. Igual están Inti Cordera, Carter Logan, Ike Rofe, hay muchas personas en esta colectiva y cada quien hace diferentes cosas’. Le pusimos en honor de Fátima Colentiva Varinia. Los directores del largometraje somos Lorena Gutiérrez Rangel,  Jesús ‘Don Chucho’ Quintana Vega, Dawn Valadez, Su Kim, Davi Merchan y yo, pero la idea es de los papás de Fátima. Y funcionó muy bien porque hasta la carta que Lorena lee en la película viene de ese proceso colectivo de escuchar, efectuar entrevistas, reescribir textos y organizar talleres, en fin.

En la película se sigue a Lorena durante el transcurso de cinco días, incluyendo el Día Internacional de la Mujer, cuando efectúa su protesta en las calles de la Ciudad de México, sobre todo en el Zócalo, exigiendo justicia de cara a la sociedad.

Entretejida con esa línea narrativa existen retratos de la vida privada de su familia, la lucha callada y constante por honrar la memoria de Fátima, y el esfuerzo por navegar las heridas profundas que dejó su pérdida. Pero Lorena y Jesús vuelven a perder un hijo, el más pequeño, Daniel, quien estando muy enfermo lo llevan sus padres a tres hospitales diferentes, donde al joven estudiante de preparatoria no le brindaron atención médica.

En el Hospital Universitario donde sin siquiera revisarlo, sin siquiera tocarlo, lo diagnostican con ansiedad. No le brindaron la atención médica que necesitaba pese a que él indicaba un gran dolor en la zona abdominal. Finalmente, debido a una úlcera que nadie detectó, Daniel falleció el 24 de noviembre de 2020, a causa de negligencia médica.

Bajo las circunstancias descritas anteriormente, el caso de Fátima continúa y comienza la investigación por la muerte de Daniel.

Con lo de Fátima, Gutiérrez Rangel ha pasado por tribunales locales hasta llegar a la Suprema Corte transformándose en una de las madres más reconocidas a escala nacional. A más de una década del homicidio de su hija, el último recurso es apelar directamente a la presidenta Claudia Sheinbaum, la primera mandataria en la historia de México.

“A una parte de la sociedad le va a generar sentimientos encontrados, coraje e impotencia; nosotros lo que queremos es que vean quién era Fátima, que se den cuenta cómo después de tantos años de luchar por ser escuchados pensábamos que la justicia existía, nunca imaginamos este transitar, nunca imaginamos toda esta violencia institucional a lo largo de tantos años, mucho menos la pérdida de Daniel por buscar este acceso a la justicia, por buscar que el sistema nos diera el derecho a la verdad.

Buscamos que no sólo en México, sino en el mundo entero, conozcan todo sobre Fátima porque no es una historia, es la realidad, y se debe crear conciencia de que esto no está bien, no debe haber Fátimas, Danieles, no debe haber mamás como yo o papás como Jesús, sobrinas como Tamara, viviendo todas estas injusticias. Y si nos callamos, no serán 11 años, sino un eterno caminar lleno de espinas e injusticia.

La mamá de Fátima lamenta que no exista acceso a la verdad ni a la justicia. “Nuestra gran esperanza fue Rodrigo, cuando lo conocimos en 2018, y después que nosotros pensáramos crear una película. Le agradezco que haya aceptado y se formara una colectiva”.

Quintana Vega dice sentir orgullo y un gusto el que ya esté listo el documental y lo vea toda la sociedad. “También le agradezco mucho a Rodrigo y a la Colectiva Varinia. Creo que Querida Fátima será un éxito porque le echamos muchas ganas todos. Y Rodrigo siempre nos ha escuchado, por eso le pedimos que hiciera el filme”.

Un dolor de todos

Con 12 años, Tamara Barajas Quintana, sobrina de Gutiérrez Rangel y Quintana Vega, asegura que habrá personas que se sentirán identificadas porque existen muchas víctimas que han pasado por lo mismo. “Es muy triste –se le corta la voz–. Sólo he visto unos cortos de Querida Fátima, pero me emociona que se conocerá más sobre la lucha de mis abuelos por lograr la justicia por mis tíos”.

Reyes expresa “que este dolor es compartido, a todos nos toca; el dolor de estas familias es nuestro. No queremos escuchar, nos incomoda, de repente es muy pesado. Queremos pretender vivir nuestra vida, pero sabemos que México está en un dolor y que nos corresponde escuchar ese dolor”.

El realizador recuerda que cuando los padres de Fátima deciden ir al Zócalo y plantarse frente a Palacio Nacional, la gente decía: “La presidenta de un país no va a recibir a una mamá”. Rodríguez se pregunta sobre ello: “Pero ¿por qué no? Estamos en una democracia, en un país donde las personas que merecen todo el apoyo son las víctimas. ¿Por qué es una locura pretender que se abran las puertas de Palacio Nacional? Como cineastas nos corresponde construir esa situación”.

–¿Por qué creen que las autoridades están renuentes a reconocer los feminicidios y desapariciones? –se les pregunta a Gutiérrez Rangel y Quintana Vega.

–No es de hoy, sino desde hace muchos años tras. Se niegan a reconocer que el feminicidio es una pandemia incontrolable. Tratan de simular que no está pasando. Ya rebasamos las más de 11 mujeres asesinadas diariamente, pero siguen diciendo que no es verdad.

Ahora es común que tipifiquen los asesinatos de mujeres como homicidios, por eso los índices de feminicidios han bajado. Pero todos los días pasa. Nosotros vivimos en el Estado de México y todos los días hay mujeres asesinadas. Yo subo la información, me la mandan y la subo todos los días. No entiendo cómo es que quieren seguir simulando que no sigue pasando, y que es una pandemia incontrolable. Necesitamos ser escuchadas. No deseamos venganza, sino justicia –responde la mamá de Fátima.

“Hace un tiempo –continúa– un periodista me preguntaba: ‘Lore, y ¿ por qué no dejar descansar a Fátima?’, y le constesté: ‘¿Quién les dijo que Fátima quería descansar?, Fátima deseaba vivir, concretar sus sueños, ser médico. Fátima era una niña, quería llegar a casa.

“¿Es una pretensión muy alta que el mundo entero sepa lo que han estado haciendo con nosotros? ¿Por qué no ser escuchada por la Presidenta? Pusimos toda nuestra fe y esperanza en ella. Yo sí creí que era tiempo de mujeres, y que habíamos llegado todas. Aquí está Tamara. ¿Es justo que vivan con medidas de protección y la sociedad siga sin querer escuchar?, y el gobierno y el sistema hagan lo mismo. Ellos no tienen por qué vivir como prisioneros dentro de su propio país. Es nuestro futuro. ¡Escúchenos!”

Reyes detalla que respecto de Fátima hay sentencias, pero para lograr esas sentencias tuvieron que vivir un calvario. Han llegado hasta la Suprema Corte y todavía falta la reparación del daño. El asunto de Daniel sigue en curso, ese caso no se mueve, “continúa atrapado”.

Gutiérrez Rangel agrega que a seis años del caso de Daniel siguen en la etapa de investigación. “¿Vamos también para diez u once años? Un doctor ya se fugó, estaba vinculado a proceso, fue el que inyectó a mi hijo, y lo dejaron ir a Alemania. ¿Este es el sistema?

“Con Fátima teníamos una sentencia de prisión vitalicia y con sus reformas le bajaron a 70 años a José Juan Hernández Tecruceño y uno de los agresores está libre porque era menor de edad, le dieron cinco años y se fue.

¿Y sabes qué nos dijo el Poder Judicial? Tienen que respetarle su derecho a un proyecto de vida, pero se les olvidó que él dispuso del proyecto de vida de mi hija Fátima. ¿Fátima no tenía derecho? ¿Las niñas en este país no tienen derecho a vivir? Ellos tienen derecho de disponer de la vida de nuestras niñas y mujeres y después obligarnos a respetar a un asesino.

Quintana Vega denuncia: “(Uno de los asesinos) ya tenía 17 años ocho meses cuando mató a mi niña. Deberían cambiar esas leyes para que juzguen a los asesinos que son menores de acuerdo al delito que cometen. Con esa edad ya sabía lo que hacía, y nada más le dieron cinco años en el tutelar”.

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