Una semana después de los terremotos que remecieron a Venezuela, el gobierno ha reportado menos de tres mil muertos y más de 11 mil heridos, pero esas cifras que no corresponden con el número de desaparecidos no localizados, que hoy aumentó a 65 mil 925 y continúa creciendo cada día.

Venezuela (Marcrix Noticias)-Una semana después de los terremotos que remecieron a Venezuela, el gobierno ha reportado menos de tres mil muertos y más de 11 mil heridos, pero esas cifras que no corresponden con el número de desaparecidos no localizados, que hoy aumentó a 65 mil 925 y continúa creciendo cada día.

Según la plataforma “Desaparecidos Terremoto Venezuela”, de los 81 mil 731 desaparecidos reportados desde que ocurrieron los terremotos, el pasado miércoles 24 de junio, solo han sido localizados 15 mil 806, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) espera que “el número total de fallecidos aumente de forma considerable”.

El Laboratorio de Paz de Venezuela, un centro de pensamiento independiente, urgió al gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, a atender la crisis “con claridad, transparencia y responsabilidad en el manejo de la información sobre personas fallecidas, heridas, desaparecidas, rescatadas y damnificadas”.

El país “tiene derecho a información pública, verificable, oportuna y desagregada” y “la opacidad y limitaciones al derecho a la información no protegen a nadie” y en cambio “aumentan la angustia, dificulta la asistencia, obstaculiza la identificación de necesidades y debilita aún más la confianza en la respuesta”, agregó un comunicado de la organización.

La ONG Provea denunció por su parte que en el estado La Guaira, el más afectado por los terremotos, hay cientos de voluntarios de la sociedad civil y de las organizaciones nacionales de asistencia humanitaria colaborando en las labores de búsqueda de sobrevivientes y en el auxilio de miles de damnificados que están en campamentos en diferentes sectores.

Provea deploró que no exista “ningún esfuerzo o iniciativa estatal para proveer a la ciudadanía de servicios esenciales como alimentación o agua potable”.

Al contrario, agregó, “la acción de las autoridades pareciera estar priorizando el control militar-policial del territorio, en detrimento de sus obligaciones de brindar respuestas a los padecimientos ciudadanos”, en un despliegue en el que participan organismos de seguridad utilizados por el régimen para reprimir la disidencia.

Esos organismos “están ocasionando, entre otras cosas, una deficiente gestión del tránsito de ambulancias y personal de salud y escasa protección a las labores del personal de socorro, quienes en ocasiones deben asumir la dirección del tránsito en zonas atestadas de vehículos para poder continuar con su trabajo”.

El delegado de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Venezuela, Gianluca Rampolla, reportó que hay al menos dos mil 500 edificios dañados, la mayoría de ellos colapsados, y dijo que ya se han adquirido 10 mil bolsas para cadáveres.

Las labores de rescate, los heridos y los damnificados se concentran en los centrales estados de La Guaira, Miranda, Falcón, Carabobo y Yaracuy, donde unas 28 mil 380 viviendas están en riesgo de derrumbe y son inhabitables.

El gobierno de Rodríguez ha sido blanco de duras críticas por parte de ciudadanos que no observan una coordinación institucional para atender la emergencia. Apenas ayer miércoles, una semana después de los terremotos, la mandataria decretó duelo nacional por la tragedia, una medida que fue considerada tardía por los venezolanos.

“Es inconcebible que en estos momentos de emergencia nacional estemos viendo que lo único que le funciona al régimen son las dos únicas habilidades que le permitieron subsistir durante años, aun cuando los votantes le habían dado la espalda: la capacidad represiva y la capacidad propagandística”, dice el analista político Luis Antonio Marcano.

La propaganda oficial en estos días ha tenido expresiones grotescas. Por ejemplo, los medios oficiales y oficialistas de comunicación se han centrado más en dar cobertura a las actividades y pronunciamientos de la presidenta Rodríguez que en informar sobre la tragedia y las víctimas, como si lo que más importara en estos momentos es cuidar la imagen de los funcionarios de gobierno.

El líder del equipo de rescatistas mexicanos Topos Azteca, Héctor Méndez, relató que una reportera de un medio oficialista venezolano lo conminó, en cámara, a agradecer a la presidenta Claudia Sheinbaum por haber enviado ayuda a Venezuel, y él, según sus palabras, la mandó al diablo y le dijo: “Yo no soy político, soy rescatista”.

También han abundado las denuncias de corrupción de elementos de la fuerza pública que hacen pillaje en las edificaciones derruidas. En Catia La Mar, en La Guaira, policías fueron sometidos por personas que los sorprendieron saqueando un hotel colapsado.

La inercia represiva, que subsiste a pesar del tutelaje que ejerce el gobierno estadunidense sobre el actual régimen chavista, no ha dejado de operar en medio de la emergencia. En el central estado de Yaracuy el joven Leandro Villanueva fue citado a presentarse al cuartel de la policía tras haber denunciado el desvalijamiento de un centro de acopio por parte de uniformados.

 El Foro Penal venezolano recordó que siguen encarcelados por el régimen 373 presos políticos cuya situación en diferentes penales es deplorable.

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