Conoce la trayectoria de Ignacio Pimentel, el icónico vendedor que se convirtió en leyenda de los tianguis de Cancún.
Cancún (Marcrix Noticias) – La identidad de una ciudad no solo se construye con grandes edificios o monumentos, sino con las personas que recorren sus calles diariamente. En el caso de Quintana Roo, la historia de Ignacio Pimentel representa un capítulo inolvidable para los habitantes que transitaron por los mercados locales durante años. Este hombre, conocido popularmente como “El señor de las toallitas pa’l sudor”, logró dejar una huella profunda en la memoria colectiva gracias a su carisma y a sus peculiares pregones de venta.
El origen de una leyenda en los tianguis locales
Ignacio Pimentel no era un vendedor ambulante común y corriente en el panorama urbano de la zona. Se desempeñaba también como pastor evangélico, labor que combinaba con la venta de toallas de diversos colores para obtener su sustento diario. Con un estilo inconfundible, solía vestir guayaberas blancas y un sombrero característico para protegerse del intenso sol del Caribe mexicano mientras realizaba su jornada.
Sus puntos de venta principales incluían los populares tianguis de las regiones 94, 103 y 100. En estos sitios, la historia de Ignacio Pimentel comenzó a cobrar relevancia por sus frases creativas que buscaban captar la atención de los transeúntes. Su lema más famoso, “Toallitas pa’l sudor; no se limpie con la camisa”, se convirtió en un sello personal que muchos cancunenses todavía repiten con nostalgia al recordar sus caminatas por los mercados.
Un impacto que trascendió las ventas ambulantes
La presencia de “Nacho”, como le decían de forma afectuosa, no se limitaba únicamente a los horarios matutinos de los mercados. Ciudadanos relatan que era frecuente encontrarlo hasta altas horas de la noche en zonas estratégicas como la terminal de autobuses o cerca de los checadores de transporte público. Su objetivo siempre fue el mismo: ofrecer un producto útil con un toque de humor que aligerara el día de los trabajadores.
Dentro de la historia de Ignacio Pimentel, se destacan anécdotas sobre sus comparaciones cómicas para atraer clientes. Una de sus frases más recordadas por los usuarios en redes sociales era: “Compre sus toallitas, no sea como la Banda el Recodo”. Este tipo de ocurrencias provocaba risas y, en ocasiones, desconcierto, pero garantizaba que nadie pasara frente a él sin notar su presencia o su mercancía.
El legado tras su partida
A pesar de su gran popularidad, muchos desconocían los detalles personales de su vida hasta después de su fallecimiento. Los registros indican que Ignacio Pimentel falleció el 21 de agosto de 2017. Al cumplirse casi nueve años de su partida, su figura sigue vigente en grupos digitales y conversaciones vecinales donde se resalta su ejemplo de trabajo honrado y alegría constante.
La historia de Ignacio Pimentel sirve como recordatorio de los personajes urbanos que dan alma a las ciudades turísticas. Aunque ya no se escucha su pregón en las avenidas, su recuerdo permanece como un símbolo de la cultura popular de Cancún. Su legado es el de un hombre que, con elementos simples como una toalla y una frase ingeniosa, logró unir a una comunidad a través de la sonrisa.
