La ciencia explica histórica ola polar que afecta Estados Unidos y Canadá

Casi 200 millones de personas enfrentan temperaturas extremas por una combinación inusual de procesos atmosféricos y cambios en el Ártico.

 

Washington D. C. (Marcrix Noticias).- La histórica ola polar que afecta Estados Unidos y Canadá no responde a una causa única. De acuerdo con la ciencia climática, su magnitud se explica por la combinación de procesos atmosféricos de gran escala y transformaciones aceleradas en el Ártico que alteraron el comportamiento típico del invierno en el hemisferio norte.

Casi 200 millones de personas enfrentan temperaturas extremas, nevadas intensas y lluvia helada, en un evento que se desplazó desde las Montañas Rocosas y las Grandes Llanuras hasta la costa este. Aunque el contexto global muestra inviernos más cálidos en promedio, los especialistas señalan que este episodio no contradice el calentamiento global.

Uno de los factores centrales es el vórtice polar, un sistema de vientos que normalmente mantiene el aire más frío confinado en el Ártico. En esta ocasión, ondulaciones profundas en la atmósfera superior debilitaron su estructura, permitiendo que las masas de aire ártico descendieran hacia latitudes medias.

Este desplazamiento explicó la llegada de temperaturas persistentemente bajo cero en regiones que no suelen registrar frío prolongado. El Servicio Meteorológico Nacional advirtió sobre la presencia de “aire frío potencialmente mortal”, debido al riesgo de hipotermia y congelación.

El segundo elemento clave se encuentra en el Ártico, donde el aumento de temperaturas y la pérdida acelerada de hielo marino modificaron los contrastes térmicos que sostienen la circulación atmosférica. Judah Cohen, investigador del MIT especializado en clima invernal, señaló que la reducción del hielo en mares como Barents y Kara favoreció una mayor variabilidad del vórtice polar.

“Existe una relación fuerte entre estos eventos y el clima invernal extremo en Estados Unidos”, explicó, al destacar que un Ártico más cálido añade energía al sistema y facilita la fuga de aire frío hacia el sur.

Una atmósfera más cálida retiene más vapor de agua. Cuando el aire polar interactúa con esa humedad, se generan tormentas invernales de gran escala.

En este episodio, el choque entre aire ártico y masas cálidas y húmedas del Golfo de México y el Pacífico intensificó las nevadas y la lluvia helada, con impactos severos en el transporte, el suministro eléctrico y la infraestructura.

 

Menos frío en promedio, pero impactos más disruptivos

 

A largo plazo, las olas de frío en Norteamérica son menos frecuentes. Sin embargo, cuando ocurren, resultan más disruptivas. Ciudades e infraestructuras se adaptaron a inviernos más templados, lo que incrementa la vulnerabilidad ante eventos extremos como la ola polar histórica en Estados Unidos.

Jennifer Francis, investigadora del Woodwell Climate Research Center, explicó que el calentamiento global no elimina los episodios invernales severos, sino que crea condiciones para extremos menos comunes pero más complejos.

Finalmente, los cambios en la corriente en chorro, en el hielo marino y en la circulación atmosférica reflejan un sistema climático más variable y menos predecible. La actual ola polar histórica en Estados Unidos expone esa nueva dinámica, con nevadas superiores a los 30 centímetros y sensaciones térmicas por debajo de los –46 grados Celsius en algunas regiones.

 

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