Un brote de VIH infantil sacude a Pakistán tras confirmar que un hospital reutilizaba jeringas en menores de edad.
Un brote de VIH infantil en un hospital de Pakistán encendió las alarmas internacionales. La negligencia médica está en el centro del escándalo. Más de 300 menores resultaron contagiados con el virus del sida.
El caso ocurrió en el hospital THQ Taunsa, ubicado en la provincia de Punjab. Una investigación encubierta realizada por la BBC destapó las irregularidades dentro del centro médico. Fue el doctor Gul Qaisrani, médico de una clínica privada local, quien detectó el brote en 2024.
Cientos de niños, una misma historia
Los registros del período comprendido entre noviembre de 2024 y octubre de 2025 son alarmantes. Durante esos meses, 331 niños dieron positivo al VIH en dicho establecimiento. Las cifras encendieron la alerta entre las autoridades sanitarias de la región. La investigación apuntó a una causa específica: la reutilización de jeringas en frascos de medicamentos de dosis múltiple. Esa práctica pudo haber contaminado los fármacos administrados a los pequeños pacientes.
Prácticas que pusieron en riesgo a los menores
Las malas prácticas no se limitaron al uso repetido de jeringas. Los investigadores documentaron también la aplicación de inyecciones sin guantes estériles. Además, el personal manipulaba desechos médicos sin ningún tipo de protección. Para colmo, almacenaban jeringas usadas con la intención de volver a usarlas. Este conjunto de irregularidades representa una grave violación a los protocolos básicos de bioseguridad. Cada una de esas prácticas pudo contribuir directamente al brote de VIH infantil en el hospital de Pakistán.
Los datos descartan el contagio materno
Un estudio realizado a 97 niños ayudó a esclarecer el origen del brote. Los resultados descartaron que el virus hubiera sido transmitido por las madres. Solo cuatro de ellas resultaron positivas al VIH. Eso reforzó la hipótesis del contagio dentro del propio hospital.
Respuesta gubernamental y vacíos de justicia
El gobierno de Pakistán reaccionó suspendiendo a varios directivos del centro médico. También prometió tomar medidas para evitar que los hechos se repitieran. Sin embargo, algunos de los involucrados ya trabajan en otro centro de salud.
Las autoridades reconocieron que no cuentan con evidencias concluyentes. Eso ha dificultado avanzar con sanciones formales contra los responsables. Mientras tanto, cientos de familias enfrentan una realidad devastadora sin respuestas claras. El caso sigue abierto y genera indignación a nivel mundial.
