La relación de Estados Unidos y Cuba enfrenta nuevas tensiones tras décadas de bloqueos, crisis nucleares y breves aperturas.
Internacional (Marcrix Noticias) – La actual relación de Estados Unidos y Cuba atraviesa un periodo de alta incertidumbre bajo la administración de Donald Trump. Tras la captura del líder venezolano Nicolás Maduro, el gobierno estadounidense ha puesto su mirada sobre la gestión de Miguel Díaz-Canel. Según declaraciones del mandatario republicano, el sistema político de la isla se encuentra en un punto crítico de vulnerabilidad.
Para ejercer presión, Washington ha implementado estrategias enfocadas en el suministro energético. Una de las medidas principales fue la cancelación del envío de crudo venezolano hacia territorio cubano. Ante este escenario, México se convirtió en el principal proveedor de combustible para la isla. Sin embargo, esta alternativa también está bajo la estricta vigilancia de la Casa Blanca.
Antecedentes de confrontación y la crisis nuclear
Los conflictos actuales tienen raíces profundas que se remontan al siglo pasado. El momento de mayor peligro ocurrió en 1962, durante la llamada Crisis de los Misiles. En aquel entonces, Fidel Castro permitió la instalación de armas nucleares soviéticas en suelo cubano. Este despliegue representaba una amenaza directa para el centro y este de la nación norteamericana.
En septiembre de aquel año, la Casa Blanca expresó su profunda preocupación por el refuerzo militar soviético en la región. El Congreso de los Estados Unidos respondió con una resolución contundente en octubre. El documento afirmaba la determinación del país para impedir, por cualquier medio, la expansión del modelo marxista-leninista en el hemisferio.
Bloqueos y leyes de restricción económica
A pesar de que el conflicto nuclear se resolvió con el retiro del armamento soviético, las sanciones económicas persistieron. En 1992, el presidente Bill Clinton promulgó la Ley de Democracia Cubana para aislar comercialmente a la isla. Esta legislación buscaba que otros países limitaran sus vínculos crediticios con el gobierno de Castro.
Dicha normativa prohibía la entrada de barcos con mercancías o pasajeros cubanos a puertos estadounidenses. También impuso controles estrictos sobre las remesas, buscando evitar que el gobierno accediera a divisas extranjeras. En 1996, la Ley Helms-Burton endureció estas medidas al penalizar a naciones que ofrecieran asistencia financiera a Cuba. Estas leyes han definido la relación de Estados Unidos y Cuba durante casi tres décadas.
El breve periodo de apertura diplomática
La llegada de Barack Obama al poder marcó un cambio significativo en la estrategia diplomática. En 2014, el mandatario demócrata anunció un nuevo rumbo para finalizar una política que consideraba obsoleta. Durante este tiempo, se restablecieron las relaciones diplomáticas y se reabrió la embajada estadounidense en La Habana.
En 2016, Obama realizó una visita histórica a la isla, siendo el primer presidente en hacerlo en 88 años. Este acercamiento permitió retirar a Cuba de la lista de países que patrocinan el terrorismo. No obstante, este proceso de normalización se detuvo abruptamente con el cambio de administración en 2017.
El retorno a las políticas de presión
Bajo el mandato de Donald Trump, las restricciones regresaron con mayor rigor. Se limitaron nuevamente los viajes y la isla fue reintegrada a la lista de naciones que apoyan el terrorismo. En la actualidad, la relación de Estados Unidos y Cuba se mantiene en un estado de confrontación activa. El enfoque de Washington sigue centrado en el endurecimiento del embargo y la vigilancia de sus aliados energéticos.
