Niños, desde 3 años, adolescentes, adultos, mujeres y hasta ancianos se retan y se trenzan a puñetazos en medio de surcos con milpas secas, algunas calabazas y semillas de frijol.

Guerrero (Marcrix Noticias)-Habitantes de pueblos nahuas de los municipios de Zitlala y de Mártir de Cuilapan se enfrentaron a golpes a puño limpio para clamar por lluvia y buenas cosechas.

“Estas peleas son para el pedimento de agua, para que el campo produzca y no suframos del vital líquido ni de alimentos durante el año”, explicó el lugareño Braulio Teyuco Tepec.

La tarde del domingo 3 de mayo, adolescentes, familias completas, autoridades comunitarias y hasta comerciantes empezaron a llegar a un campo de siembra ubicado en los límites de la comunidad Rancho de las Lomas, municipio de Zitlala, y el pueblo de La Esperanza, de Mártir de Cuilapan.

Es un lugar recóndito de la región Centro a unos 90 kilómetros de la capital del estado, Chilpancingo.

Niños, desde 3 años, adolescentes, adultos, mujeres y hasta ancianos se retan y se trenzan a puñetazos en medio de surcos con milpas secas, algunas calabazas y semillas de frijol.

Las batallas son entre pobladores de La Esperanza, Xicomulco, Astillero y Rancho de las Lomas.

La pelea termina cuando uno de los dos es noqueado o cuando se hartan de golpearse y sangrar.

En el lugar no hay paramédicos para atender a los heridos, sólo se reparte papel sanitario para limpiar la sangre.

Pelea entre mujeres para pedir por lluvias, La Esperanza, Guerrero. Foto: José Luis de la Cruz.

La rivalidad es durante los minutos de la adrenalina y euforia en torno a la pelea, que puede durar hasta 15 minutos con sus descansos mientras toman de nuevo fuerza.

Pasada la pelea hay una despedida de respeto y no hay diferencias durante el año.

Braulio Teyuco Tepec, un lugareño de unos 50 años y preservador de la tradición explica de manera ceremonial al inicio:

“Hoy se va a llevar a cabo esta tradición con los vecinos de los diferentes pueblos que tienen la voluntad de participar. Ya están aquí los jóvenes, los señores, los niños, las damas van a participar también.

“A todos los presentes nos gusta participar, apreciamos esta costumbre y cultura que nos heredaron nuestros antepasados. Bienvenidos todos, vamos a apreciar esta hermosa pelea”.

Luego explica que las contiendas son para el “pedimento de agua”.

“Cada gota de sangre, gota de agua. Para que el campo produzca, para que todos los humanos no suframos del vital líquido que es el agua”.

Dijo que hasta la fecha no se ha perdido la tradición y que permanecerá.

“Ya lleva más de un siglo porque mi bisabuelo participó en aquellos años, mi abuelo, mis padres, mis tíos”.

La manifestación es parte de los rituales prehispánicos que se realizan desde el 25 de abril al 5 de mayo en cerros considerados sagrados ubicados en distintos pueblos de la región Centro del estado, como Apango, Pochahuizco, Acatlán y Zitlala con el mismo propósito: clamar por lluvias, así como siembras y buenas cosechas en el inicio del ciclo agrícola.

En las actividades se involucra toda la población y participan tecuanes, zoyacapoteros, tlacololeros y kotlatlastin, entre otros guardianes de la ritualidad.

Estos pueblos también han padecido el flagelo de la violencia criminal con homicidios, desapariciones y desplazamiento forzado de familias, como en casi todos los rincones de la entidad. Sin embargo, las ofrendas a las deidades que representan el viento y la tierra surgidas desde antes de la conquista resisten.

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