Padres y maestros habían pedido aplazar el regreso a clases ante un brote que supera los 6 mil casos confirmados y mantiene a Ituri como epicentro.

Bunia, República Democrática del Congo (Marcrix Noticias).- Miles de estudiantes regresaron este martes 1 de septiembre a las aulas en la República Democrática del Congo, pese al avance de un brote de ébola que ya supera los 6 mil casos confirmados y ha provocado preocupación entre padres de familia y profesores.

El nuevo ciclo escolar comenzó en todo el país, incluida la provincia de Ituri, epicentro de la emergencia sanitaria. En esta región, sindicatos de maestros habían solicitado a las autoridades retrasar el regreso presencial ante el riesgo de contagios, pero el Gobierno decidió mantener el calendario académico.

La preocupación se refleja en las aulas. En algunas escuelas de Ituri se registró una asistencia menor a la habitual, mientras familias cuestionaron si existen condiciones suficientes para proteger a los estudiantes.

Brote supera los 6 mil casos

El brote comenzó a mediados de mayo y es provocado por el virus Bundibugyo, una variante poco frecuente del ébola. La Organización Mundial de la Salud declaró en mayo una emergencia de salud pública de importancia internacional debido al brote registrado en República Democrática del Congo y Uganda.

Datos gubernamentales reportados al cierre de agosto contabilizaban 6 mil 41 casos confirmados y 2 mil 911 muertes en República Democrática del Congo. Para este martes, las autoridades congoleñas situaron el balance en alrededor de 6 mil 100 casos y 2 mil 950 fallecimientos.

Ituri continúa como la región más golpeada. Desde etapas anteriores del brote, la OMS había advertido que la inseguridad, los desplazamientos de población y las dificultades para dar seguimiento a los contactos complicaban los esfuerzos para contener la enfermedad.

Padres y maestros temen por los niñosAntes del regreso a las aulas, organizaciones de profesores habían solicitado retrasar las clases en las áreas de mayor transmisión. Una de las principales preocupaciones es la vulnerabilidad de los menores, particularmente de los niños más pequeños.

De acuerdo con información recogida por Associated Press, la tasa de letalidad registrada entre los menores de cinco años alcanza aproximadamente el 60% dentro del actual brote.

UNICEF trabaja con autoridades educativas para implementar medidas preventivas, entre ellas termómetros sin contacto, desinfectantes para manos y campañas informativas. Sin embargo, algunas escuelas enfrentan dificultades básicas, como falta de acceso adecuado a agua limpia.

En las áreas consideradas de mayor riesgo, las autoridades también han recurrido a alternativas de educación a distancia mediante programas de radio y materiales impresos para reducir la exposición de los estudiantes.

El desafío sanitario es todavía mayor porque para la variante Bundibugyo no existe actualmente una vacuna o tratamiento específico aprobado, aunque se desarrollan investigaciones y ensayos para encontrar herramientas eficaces contra el virus.

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