El fenómeno se fortalecerá durante 2026 y podría generar contrastes de calor, sequía y lluvias intensas
Clima (Marcrix Noticias).-El fenómeno de El Niño se encuentra activo en agosto de 2026 y se prevé que continúe fortaleciéndose durante los próximos meses, con posibles efectos en las temperaturas y la distribución de las lluvias en México. El Centro de Predicciones Climáticas de Estados Unidos estima 81 por ciento de probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre.
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, las condiciones de El Niño ya se establecieron en el Pacífico ecuatorial y se espera que el fenómeno se intensifique hacia el invierno de 2026-2027. Aunque sus efectos no serán iguales en todas las regiones del país, el comportamiento del océano y la atmósfera puede favorecer cambios en los patrones habituales de temperatura y precipitación.
Durante agosto y septiembre, algunas zonas de México podrían enfrentar periodos de calor y menor cantidad de lluvias, mientras otras regiones podrían registrar precipitaciones importantes. Esta variabilidad dependerá de la interacción de El Niño con otros sistemas atmosféricos, por lo que el fenómeno no significa que todo el país vaya a experimentar las mismas condiciones.
Otro punto de atención será la temporada de ciclones tropicales en el Pacífico mexicano. Para 2026, el Servicio Meteorológico Nacional prevé entre 18 y 21 sistemas tropicales con nombre en esta cuenca, de los cuales entre cuatro y cinco podrían convertirse en huracanes mayores. Por ello, las autoridades mantienen vigilancia sobre la evolución de los sistemas que puedan generar lluvias intensas.
Las precipitaciones asociadas con ciclones tropicales pueden provocar inundaciones, desbordamientos de ríos y deslaves, especialmente en zonas donde el suelo se encuentre saturado. En las costas también existe riesgo por oleaje elevado y marejada ciclónica. Sin embargo, la presencia de El Niño no significa que todos los ciclones vayan a impactar directamente en territorio mexicano.
Los efectos también pueden alcanzar actividades como la agricultura y la gestión del agua. Un cambio en la distribución de las lluvias puede generar periodos secos en determinadas regiones, mientras que precipitaciones concentradas en poco tiempo pueden aumentar el riesgo de inundaciones. Por esta razón, el monitoreo de las condiciones meteorológicas será fundamental durante los próximos meses.
El panorama podría mantenerse hasta 2027. El Centro de Predicciones Climáticas estima 97 por ciento de probabilidad de que El Niño persista hasta principios de la primavera de 2027 y señala que el fenómeno continuará fortaleciéndose durante 2026. Para México, esto significa un periodo de contrastes entre calor, lluvias intensas y posibles periodos secos, por lo que las autoridades recomiendan mantenerse atentos a los pronósticos oficiales y avisos meteorológicos.
