El fenómeno climático podría intensificar sequías, inundaciones y temperaturas extremas, con impactos en el agua y los alimentos
Ciudad de México (Marcrix Noticias).-El avance de El Niño amenaza con agravar la crisis hídrica y climática en México, al aumentar el riesgo de sequías, temperaturas extremas y lluvias intensas que podrían afectar el acceso al agua, la producción de alimentos y distintos ecosistemas. La Organización Meteorológica Mundial confirmó que el fenómeno se está fortaleciendo y prevé que alcance una intensidad fuerte entre agosto y octubre de 2026.
El fenómeno se origina por un calentamiento anormal de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial y modifica los patrones atmosféricos a escala mundial. De acuerdo con el Centro de Predicción Climática de Estados Unidos, las condiciones de El Niño se encuentran actualmente presentes y el fenómeno tiene más de 90 por ciento de probabilidad de mantenerse como un evento muy fuerte durante el otoño y el invierno de 2026-2027.
Para México, uno de los principales riesgos se encuentra en la alteración de las lluvias y las temperaturas. Mientras algunas regiones podrían enfrentar periodos prolongados de sequía y calor extremo, otras podrían registrar precipitaciones más intensas. La Organización Meteorológica Mundial advierte que El Niño está asociado con cambios importantes en los patrones de lluvia y con temperaturas superiores a lo normal en amplias zonas del planeta.
Esta situación también representa una amenaza para la agricultura y la seguridad alimentaria, debido a que la falta de agua puede reducir el rendimiento de los cultivos y elevar los costos de producción. A esto se suman los posibles daños ocasionados por lluvias intensas e inundaciones, que pueden afectar infraestructura, cosechas y cadenas de suministro, generando presiones adicionales sobre el precio de los alimentos.
Especialistas consultados para la información original señalaron que las lluvias asociadas con El Niño no necesariamente significarán una mayor disponibilidad de agua, ya que el fenómeno puede provocar un comportamiento irregular de las precipitaciones. Ante este escenario, plantearon fortalecer la infraestructura hidráulica, impulsar la captación de lluvia, modernizar los sistemas de riego y ampliar el tratamiento y aprovechamiento de aguas residuales como medidas de adaptación.
El escenario internacional también refuerza la necesidad de prepararse con anticipación. La Organización Meteorológica Mundial sostiene que los pronósticos climáticos permiten tomar medidas preventivas para proteger a la población, los medios de vida y sectores sensibles como la agricultura, la salud, la energía y la gestión del agua. Con un El Niño fuerte en desarrollo, México enfrenta el reto de reducir su vulnerabilidad ante una combinación de sequías, calor extremo, lluvias intensas y presión sobre sus recursos hídricos.
