Entre los fallecidos se encuentran dos pilotos, un matrimonio con sus hijos de 4 y 2 años, su niñera y otra pareja. La aeronave se dirigía a las Bahamas cuando se desplomó en una calle de Greenacres, en el sur de Florida
Redacción (Marcrix Noticias).– Las nueve personas que viajaban a bordo del jet privado que se estrelló el domingo en un vecindario de Greenacres, en el sur de Florida, fueron identificadas. Entre las víctimas se encuentran dos pilotos, una familia integrada por un matrimonio y sus dos hijos pequeños, la niñera de los menores y otra pareja que viajaba hacia las Bahamas.
El accidente cobró la vida de todos los ocupantes de la aeronave, un Learjet 60 operado por la compañía Upper Jets, que cubría la ruta entre Austin, Texas, y el aeropuerto de Eleuthera Norte, en Bahamas.
La tragedia alcanzó a la familia Robinson. Adam Robinson y Helen Sharp viajaban con sus hijos Emma, de cuatro años, y Charlie Robinson, de apenas dos años. También los acompañaba Anita María Cetina, quien estaba a cargo del cuidado de los pequeños y era considerada parte de la familia.
En el mismo vuelo viajaban Rachael Reed y Charmi Fehr, una pareja que, de acuerdo con el mensaje difundido por sus familiares, compartía una vida marcada por el amor, la alegría y la aventura.
“Charmi y Rachel estaban llenos de alegría y aventura. Amaban a los suyos con fiereza, plenitud y sin vacilación”, expresaron sus seres queridos en un comunicado, en el que también señalaron que ambas estaban construyendo una vida juntas.
Sobre Adam Robinson y Helen Sharp, sus familiares los describieron como una pareja cuya calidez y generosidad dejaron huella en las personas que los conocieron. En el mismo mensaje destacaron que tenían la capacidad de hacer sentir bienvenidos a quienes los rodeaban.
También dedicaron unas palabras a Anita María Cetina, a quien recordaron por el cariño y la entrega con los que cuidaba a Emma y Charlie. “Nos mostró un legado de amor y devoción incondicionales”, señalaron.
Los pilotos también murieron
Entre los fallecidos también se encuentra Nathalia Gadelha Filgueiras, de 20 años, quien fue la primera víctima identificada públicamente por sus familiares. La joven había obtenido su licencia de piloto privado en 2023, cuando tenía 17 años.
Su madre, Camila Corteleti, recordó que Nathalia sentía una profunda pasión por volar. En declaraciones al diario The New York Times, expresó que a su hija le encantaba la libertad y que contemplar el mundo desde las alturas representaba algo completamente distinto para ella.
El segundo tripulante era Jeffrey Gregory, de 55 años, quien también perdió la vida en el accidente.
La aeronave pudo presentar fallas antes del impacto
De acuerdo con la información presentada por la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), el Learjet 60 tenía 22 años de antigüedad y había despegado a las 09:37 horas del domingo del aeropuerto internacional de Austin, Texas, con siete pasajeros y dos tripulantes.
Durante el trayecto por Florida, la aeronave enfrentó condiciones meteorológicas adversas, con lluvias, actividad eléctrica y nubosidad inestable.
Aproximadamente al mediodía, la tripulación reportó al control de tráfico aéreo la presencia de hielo ligero en la aeronave, que consideraban manejable, así como turbulencia moderada.
El avión volaba a una altitud de 35 mil pies, aunque las condiciones atmosféricas provocaban variaciones de aproximadamente 700 pies. La temperatura reportada a esa altura era de -47 grados Celsius, un dato que será considerado durante las investigaciones.
El impacto ocurrió en una calle de Greenacres y fue captado por cámaras de seguridad cercanas. La fuerza del choque provocó un cráter y la desintegración de gran parte de la aeronave.
Una persona que viajaba en un vehículo sobre la zona resultó lesionada de una pierna, pero no se reportaron otras víctimas en tierra.
Timothy Monville, investigador a cargo del caso por parte de la NTSB, explicó que uno de los principales retos será recuperar los restos principales de la aeronave que quedaron dentro del cráter provocado por el impacto.
Por su parte, Thomas Chapman, portavoz del organismo, señaló que existe la posibilidad de que el avión experimentara algún problema e incluso una desintegración parcial antes de estrellarse; sin embargo, aclaró que todavía no es posible establecer las causas del accidente.
La NTSB mantiene abierta la investigación para determinar qué ocurrió durante los últimos minutos del vuelo que terminó con la vida de las nueve personas a bordo.
