Aguas negras de Tijuana contaminan las costas de Coronado, California, afectando a negocios, residentes y al turismo de la región fronteriza.
California (Marcrix Noticias).- La contaminación en Coronado, California, transformó una de las penínsulas más exclusivas de Estados Unidos en una zona de alertas sanitarias. Durante 2025, las aguas frente al histórico Hotel del Coronado permanecieron cerradas al público durante 129 días, muchos de ellos en plena temporada turística.
El origen del problema está en Tijuana, México, ciudad de más de 2.3 millones de habitantes cuya infraestructura de tratamiento de aguas residuales no alcanza a procesar el volumen generado. Los efluentes sin tratar cruzan la frontera y son arrastrados por las corrientes marinas hacia el norte, afectando la costa sur de California, señala Infobae.
Playas con carteles de alerta donde antes había turistas
Las playas de arena blanca que durante décadas identificaron a Coronado como destino de lujo hoy exhiben señalamientos amarillos con advertencias sanitarias. La situación no se limita a Coronado: Silver Strand State Beach registró niveles inseguros de bacterias fecales durante 265 días en el último año.
Imperial Beach, localidad cercana, llegó a distribuir purificadores de aire entre sus habitantes por la magnitud de la contaminación. El viaducto de la colonia Los Laureles, en Tijuana, permanece obstruido por aguas negras y residuos sólidos que cruzan hacia territorio estadounidense.
Rosario Norzagaray, representante de la organización ambiental Wildcoast, fue directa al describir el flujo contaminante: “Todo esto va a los Estados Unidos”.
El costo humano para quienes viven del mar
Para los comerciantes y trabajadores que dependen del turismo costero, la crisis es económica y cotidiana.
Sam Frederick, propietario de un negocio de renta de artículos acuáticos, observa cómo sus boogie boards y juguetes permanecen sin uso. El surfista Mike Gillard, con cientos de títulos, ahora debe desplazarse varios kilómetros para encontrar aguas limpias donde practicar.
Whitney David, ex cirujano y surfista aficionado, tomó la decisión de mudarse tras ver desechos humanos y ropa flotando en el mar. “Era el paraíso en la tierra y ahora lo llamo paraíso perdido”, señaló.
La reputación turística, en riesgo
El alcalde de Coronado, John Duncan, advirtió sobre el impacto a largo plazo en la imagen del destino. “Cuando se instala la fama de que es sucio venir aquí, el problema será enorme”, declaró, alertando sobre las consecuencias para los empleos y negocios vinculados al turismo.
Una habitación en el Hotel del Coronado puede superar los mil dólares por noche. El cierre prolongado de playas representa una pérdida directa tanto para el establecimiento como para toda la cadena económica local.
Las autoridades de ambos países reconocen que resolver la crisis requiere una inversión cercana a los mil millones de dólares. Hasta ahora, el Congreso de Estados Unidos asignó poco más de 300 millones para obras de mitigación.
