El hombre presumía que con su BYD le diría adiós al gastadero de gasolina, pero cuando vio cuánto tenía que pagar de luz casi se le desconecta hasta el alma.

Ciudad de México(Marcrix Noticias).- Salió huyendo de la gasolinera para ahorrar unos pesos y terminó cayendo en los brazos de la CFE. Esa fue la tragicómica experiencia de Dani, propietario de un automóvil eléctrico BYD que se hizo viral después de mostrar que su recibo de luz llegó por más de 11 mil pesos.

“Saca un auto eléctrico, decían”, escribió el hombre junto a la evidencia del sablazo, recordando que fueron precisamente sus amigos quienes le recomendaron comprar un eléctrico para dejar de andar sufriendo cada vez que tocaba llenar el tanque.

La idea sonaba de lujo: adiós gasolina, adiós tanque lleno y hola enchufe. Todo marchaba bonito hasta que apareció el recibo de CFE y se acabó la luna de miel.

Como era de esperarse, en redes inmediatamente comenzaron las cuentas, los consejos y uno que otro “te lo dije”.

Pero antes de mandar al BYD al rincón de los acusados, Dani aclaró un pequeño detalle que cambia bastante la historia: trabaja como Uber y se la pasa manejando prácticamente todo el día, así que su automóvil necesita bastante más energía que un vehículo eléctrico de uso normal.

Usuarios hicieron números y señalaron que, considerando todo lo que recorre, la carga del automóvil podría estar representando menos de 200 pesos diarios. Al sacar la calculadora, el propio Dani reconoció que tampoco era para ponerse a llorar abrazado al medidor.

Y faltaba otro detallito: los más de 11 mil pesos tampoco fueron únicamente por cargar el BYD.

El recibo incluye todo lo que consume su casa y el mismo conductor reconoció que ahí también gastan bastante electricidad. Es decir, al pobre carrito le estaban queriendo cargar hasta lo que se consume dentro de la vivienda.

Después del susto, Dani ya prepara la siguiente jugada para que ahora sí le salgan las cuentas: instalar paneles solares y aprovecharlos tanto para su casa como para cargar el vehículo.

Varios usuarios le recomendaron hacer precisamente eso para reducir lo que toma de la red eléctrica y conseguir un ahorro mayor a largo plazo.

Así que el automóvil eléctrico quizá no resultó ser el villano de esta historia. Dani todavía puede presumir que ya no visita tanto la gasolinera; el pequeño problema es que ahora cada vez que llega el recibo de CFE lo abre con más cuidado que una carta del SAT.

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