Habitantes de siete comunidades rurales aseguran que las bardas y cercos del Tren Maya les impiden llegar a sus parcelas y hogares; piden una solución que garantice el libre tránsito.
Playa del Carmen(Marcrix Noticias).- Campesinos de siete comunidades rurales del municipio de Playa del Carmen denunciaron que el cerco instalado a lo largo del derecho de vía del Tren Maya los mantiene prácticamente aislados, al impedirles el paso hacia sus viviendas, terrenos de cultivo y parcelas.
Los afectados pertenecen a Aldea Calakmul, Aldea Jaguar, Aldea Playazul, Aldea Ceiba, Aldea Bambú, Villas Chechén y Aldea Chaká, ubicadas entre los kilómetros 31 y 38 del proyecto ferroviario. Aseguran que el cierre de los accesos ha complicado su movilidad diaria y afecta directamente las actividades de cientos de familias que dependen del campo.
De acuerdo con los pobladores, los caminos que durante años utilizaron para trasladarse fueron bloqueados tras la construcción del Tren Maya. Señalan que, aunque en 2025 se acordó mantener abiertos algunos pasos con autoridades involucradas en la obra, meses después estos fueron cerrados con bardas y alambre de púas.
Los habitantes también denunciaron que el cercado fue colocado sin señalización visible, lo que ha provocado accidentes, principalmente de motociclistas que intentan ingresar a las comunidades o a sus terrenos y terminan lesionados al chocar con el alambrado oculto entre la maleza.
Como parte de sus propuestas, los vecinos implementaron un sistema de credenciales para identificar a quienes viven en la zona y facilitar el control de acceso por parte de las autoridades de seguridad. Sin embargo, afirman que la medida no fue aceptada y que los accesos continúan cerrados.
Asimismo, indicaron que solicitaron la reapertura de los caminos tanto a autoridades militares como a la empresa responsable de la operación del Tren Maya, pero recibieron como respuesta que habilitar esos pasos representaría un riesgo para la seguridad ferroviaria.
Los campesinos sostienen que el desarrollo de la infraestructura no debe limitar los derechos de las comunidades rurales, por lo que piden que se respete el libre tránsito y el acceso a sus propiedades.
Como alternativa, plantean la construcción de un camino paralelo al derecho de vía, fuera de la zona ferroviaria, que les permita llegar a sus hogares y parcelas sin poner en riesgo la operación del tren.
Mientras no exista una solución, los habitantes aseguran que continúan enfrentando dificultades para trabajar sus tierras, trasladarse y mantener sus actividades cotidianas, por lo que solicitaron a las autoridades federales abrir una mesa de diálogo para resolver el conflicto.
