La crisis política en Bolivia aumentó tras la orden de captura contra Evo Morales, mientras simpatizantes del expresidente avanzan hacia La Paz y El Alto para exigir que no sea detenido.
Bolivia (Marcrix Noticias).-Bolivia atraviesa un nuevo episodio de tensión política luego de que la justicia emitiera una orden de captura contra el expresidente Evo Morales, quien fue declarado en rebeldía tras no presentarse a una audiencia judicial relacionada con acusaciones por presunta trata agravada de una menor. La situación provocó movilizaciones de simpatizantes y elevó la preocupación por posibles enfrentamientos en las calles.
De acuerdo con autoridades judiciales bolivianas, el caso contra Evo Morales incluye más de 170 elementos de prueba recopilados durante las investigaciones. Sin embargo, el exmandatario rechazó las acusaciones y aseguró que enfrenta una persecución política impulsada por sectores que buscan debilitar su influencia dentro del país.
En medio de este panorama, grupos afines al expresidente comenzaron a movilizarse hacia las ciudades de La Paz y El Alto, donde anunciaron protestas, bloqueos y manifestaciones para impedir una posible detención. Las imágenes difundidas en redes sociales muestran caravanas y concentraciones de personas avanzando por distintas carreteras de Bolivia.
La creciente presión social encendió las alertas entre autoridades y analistas políticos, quienes consideran que el conflicto podría derivar en nuevos episodios de violencia y confrontación. Diversos sectores señalaron que la disputa ya no se limita únicamente al ámbito judicial, sino que representa un desafío directo a las instituciones del Estado boliviano.
Especialistas en política latinoamericana advirtieron que la figura de Evo Morales continúa teniendo una fuerte capacidad de movilización social, especialmente entre organizaciones campesinas y sectores populares. Por ello, consideran que cualquier intento de arresto podría generar una respuesta masiva en distintas regiones del país sudamericano.
Mientras continúa la incertidumbre, el gobierno boliviano y las fuerzas de seguridad mantienen vigilancia en puntos estratégicos para evitar disturbios. La situación mantiene a Bolivia en un clima de alta tensión política, con la atención puesta en las próximas decisiones judiciales y en las movilizaciones convocadas por seguidores de Evo Morales.

