En plena temporada vacacional, los locatarios reportan que la afluencia de visitantes no se ha traducido en ventas, ya que muchos turistas recorren los pasillos, observan productos e incluso solicitan precios, pero concretan pocas compras, lo que impacta directamente en sus ingresos.
De acuerdo con testimonios, el gasto promedio de los visitantes ha disminuido considerablemente, pasando de montos cercanos a cincuenta dólares en años anteriores a compras que apenas alcanzan los quince dólares, lo que refleja un consumo mucho más limitado.
Esta situación ha provocado que varios comerciantes enfrenten dificultades para cubrir gastos básicos y mantengan sus negocios operando con recursos limitados, incluso recurriendo a deudas para poder sostenerse en medio de la baja actividad económica.
El Mercado 28, considerado un punto emblemático del centro de Cancún y reconocido por su oferta de artesanías y productos tradicionales, depende en gran medida del flujo turístico, por lo que cualquier disminución en la llegada de visitantes repercute de forma inmediata en sus ventas.
A pesar del panorama adverso, los comerciantes continúan trabajando con la esperanza de que la afluencia turística mejore en los próximos meses y permita reactivar la economía del lugar, mientras buscan alternativas para atraer a más visitantes y recuperar sus niveles de venta.