La obra conectará a Felipe Carrillo Puerto con Vigía Chico y contempla inversión superior a 600 millones de pesos
Felipe Carrillo Puerto (Marcrix Noticias).-La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales autorizó el proyecto Puerta al Mar en Felipe Carrillo Puerto, una obra de infraestructura y desarrollo turístico que busca conectar la cabecera municipal con la zona costera de Vigía Chico mediante una inversión superior a los 600 millones de pesos.
La aprobación pone fin a un proceso que se prolongó durante varios años y que estuvo acompañado de protestas ciudadanas, consultas públicas y cuestionamientos relacionados con los posibles impactos ambientales en una de las regiones más sensibles del estado. Con la autorización ambiental emitida, el proyecto podrá avanzar formalmente hacia su consolidación.
De acuerdo con la documentación presentada por la Secretaría de la Defensa Nacional, la iniciativa contempla la rehabilitación y modernización de 54.6 kilómetros de camino entre Felipe Carrillo Puerto y Vigía Chico. La obra incluirá un tramo asfaltado de aproximadamente 22 kilómetros y otro de carácter artesanal de poco más de 32 kilómetros.
Además de la vía de comunicación, el proyecto considera infraestructura turística de bajo impacto, entre la que destacan estacionamientos, áreas comerciales, módulos de servicios, sanitarios, espacios administrativos, consultorio médico, zonas para bicicletas y una estación de transferencia para visitantes. También se prevé la rehabilitación del museo histórico de la cabecera municipal.
La autorización establece una etapa de construcción de seis meses y una operación proyectada para los próximos 50 años. Aunque gran parte de la vialidad ya fue desarrollada, todavía deberán concluirse diversas obras complementarias para el funcionamiento integral del proyecto.
Uno de los temas que generó mayor debate fue el posible impacto ambiental sobre los ecosistemas cercanos a la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an. La Manifestación de Impacto Ambiental reconoce que será necesario realizar un cambio de uso de suelo en una superficie de 1.548 hectáreas de selva mediana subperennifolia, principalmente en la zona destinada a la estación de transferencia.
Sin embargo, el documento señala que dentro de la reserva no se contempla la remoción de vegetación forestal para ampliar el camino, ya que se aprovechará el trazo existente. Las únicas acciones previstas corresponden al retiro de algunas palmas de coco consideradas especies invasoras.
Pese a la autorización, especialistas y organizaciones ambientalistas mantienen sus preocupaciones por los posibles efectos relacionados con el incremento de la actividad turística, la fragmentación de hábitats naturales, la generación de residuos y la presión sobre los ecosistemas costeros. Por ello, el cumplimiento de las medidas de mitigación y protección ambiental continuará bajo observación durante las siguientes etapas del proyecto, considerado ya una de las obras más relevantes para la zona maya de Quintana Roo.
