El accidente en Toledo dejó más de 50 heridos graves y las investigaciones apuntan a un posible error humano después de una falla en el sistema de señalización.

España (Marcrix Noticias).– La cifra de fallecidos por el choque de dos trenes de alta velocidad en España aumentó a 64 este miércoles 28 de octubre, mientras que más de 50 personas resultaron heridas de gravedad. 

El accidente ocurrió en la provincia de Toledo, en la línea ferroviaria que conecta Madrid con Andalucía, donde los equipos de emergencia continúan las labores de rescate y recuperación de víctimas.

De acuerdo con información de las autoridades de Castilla-La Mancha, el siniestro se registró alrededor de las 8:53 horas, en el kilómetro 118 de la vía, entre las localidades de Mora, Orgaz y Urda.

En el accidente estuvieron involucrados un tren AVE de Renfe, identificado como 2080, que viajaba de Madrid a Sevilla, y un convoy de la empresa Iryo, con número 6076, que circulaba por delante.

Según los primeros reportes, el AVE impactó contra la parte posterior del tren Iryo, provocando el descarrilamiento de sus últimos dos vagones, que cayeron por un terraplén.

En uno de los trenes viajaban 397 pasajeros y en el otro 147, entre ellos un bebé, por lo que el accidente movilizó a numerosos equipos de emergencia.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, informó que los rescatistas todavía no habían logrado acceder a las zonas más profundas de los vagones destruidos, por lo que advirtió que podrían encontrarse más víctimas entre los restos.

Además de los fallecidos, las autoridades reportaron al menos 30 personas clasificadas en nivel verde, correspondiente a lesiones sin riesgo vital, otras 50 en nivel amarillo, que requieren atención urgente, y varios pacientes en nivel rojo, considerados de mayor gravedad.

La ministra de Sanidad, Mónica García, reconoció la magnitud del accidente y advirtió que las consecuencias podrían ser todavía mayores debido a las dificultades para acceder a los vagones.

Entre los pasajeros se encontraba Fátima Báñez, exministra de Trabajo durante el Gobierno de Mariano Rajoy, según información difundida por representantes empresariales y autoridades andaluzas.

Las primeras investigaciones apuntan a una falla en el sistema de señalización ferroviaria, seguida de una posible decisión incorrecta del centro de control que permitió reanudar la circulación de los trenes.

Fuentes del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible señalaron que, a las 8:32 horas, el sistema de seguridad LZB presentó una falla que obligó a detener seis trenes en un tramo de aproximadamente 90 kilómetros.

Ocho minutos después, el centro de control de Adif, ubicado en Atocha, autorizó que los convoyes retomaran su marcha normal, pese a que la normativa ferroviaria establecía que debían circular con restricciones de velocidad.

De acuerdo con esas versiones, los trenes tendrían que haber avanzado a una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora, bajo condiciones de marcha a la vista. Sin embargo, el AVE habría alcanzado los 200 kilómetros por hora antes de impactar contra el Iryo.

Fuentes gubernamentales citadas por medios españoles señalaron que una de las principales hipótesis es un posible error humano relacionado con la autorización para reanudar la circulación después de la falla del sistema automático.

Especialistas ferroviarios también plantearon que el accidente pudo producirse mientras los trenes operaban bajo un sistema alternativo de seguridad, aunque aclararon que las causas deberán determinarse mediante una investigación técnica.

El vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos, José María Goicolea Ruigómez, explicó que el sistema LZB está diseñado para detener automáticamente un tren cuando detecta obstáculos u otros convoyes en la vía.

No obstante, precisó que las versiones sobre un posible error humano son hipótesis que todavía deben comprobarse.

Ante la emergencia, Renfe suspendió la circulación ferroviaria entre Madrid, Ciudad Real y Andalucía, mientras que el Gobierno de Castilla-La Mancha activó el Plan Territorial de Emergencia para coordinar la atención a los afectados.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, suspendió su agenda oficial para dar seguimiento al accidente y mantener comunicación con el ministro de Transportes, Óscar Puente, y las autoridades regionales.

“Consternado ante el grave accidente de trenes en Toledo”, expresó Sánchez, quien manifestó su solidaridad con las víctimas y sus familiares, además de reconocer el trabajo de los servicios de emergencia.

Por su parte, el rey Felipe VI lamentó la tragedia, suspendió sus actividades y envió sus condolencias a las familias de las personas fallecidas.

El monarca también reconoció la labor de los equipos de rescate, incluida la Unidad Militar de Emergencias, que participa en los trabajos de atención y recuperación.

El accidente también tuvo repercusiones políticas. Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, suspendió sus actividades de campaña y regresó a Madrid, mientras que Santiago Abascal, dirigente de Vox, decidió mantener sus actos políticos.

La tragedia ocurre en un año marcado por otros accidentes ferroviarios en España. El pasado 18 de enero, un choque de trenes en Adamuz, Córdoba, dejó 46 personas fallecidas y 152 heridas.

Tres días después, el desplome de un muro de contención sobre un tren en Barcelona provocó la muerte de un maquinista y dejó 37 lesionados.

Con 64 víctimas mortales reportadas hasta el momento, el accidente de Toledo se perfila como uno de los más graves registrados en España desde el descarrilamiento de un tren Alvia en Santiago de Compostela, ocurrido en 2013, que dejó 80 muertos y 145 heridos.

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