En varias regiones de Norteamérica se han multiplicado imágenes de ‘ardillas zombie’ cubiertas de tumores y llagas.

Estados Unidos (Marcrix Noticias9-En los últimos meses, estados del noreste de Estados Unidos y algunas zonas de Canadá han reportado la presencia de ardillas grises con cuerpos cubiertos de tumores, llagas y parches sin pelo, un fenómeno que en redes sociales se ha ganado el inquietante apodo de “ardillas zombie”.

La enfermedad, explican especialistas, no es una nueva amenaza sino un padecimiento conocido como fibromatosis de ardilla, ocasionado por el leporipoxvirus. Este virus se transmite por contacto directo entre ejemplares sanos y los fluidos de los infectados, de forma similar a como ocurre con el herpes en humanos.

Un malestar llamativo pero natural

La fibromatosis genera tumores semejantes a verrugas que pueden supurar y dar un aspecto grotesco a los animales. Sin embargo, en la mayoría de los casos, las lesiones desaparecen de manera natural en un periodo de cuatro a ocho semanas. Solo en situaciones graves llega a afectar órganos internos y causar la muerte.

Shevenell Webb, bióloga del Departamento de Pesca y Vida Silvestre de Maine, explicó que se trata de un proceso natural: “Es algo que seguirá su curso con el tiempo. No recomendaría tratar de capturar una ardilla infectada”.

Sin peligro para las personas

Los expertos subrayan que la enfermedad no representa riesgos para los humanos, las mascotas ni las aves. El contagio se produce exclusivamente entre ardillas, aunque se ha detectado que comederos de aves facilitan la propagación del virus, al quedar contaminados con saliva o fluidos de ejemplares enfermos.

“Es como cuando tienes una gran concentración de personas: si alguien está enfermo y es algo que se contagia fácilmente, otros lo van a contraer”, comparó Webb.

Impacto en la fauna silvestre

El fenómeno ocurre de forma paralela a la detección de conejos silvestres en Colorado con extrañas protuberancias negras en la cabeza, provocadas por el virus del papiloma de Shope, que genera crecimientos semejantes a espigas o tentáculos.

Aunque las imágenes resulten perturbadoras, los especialistas insisten en que se trata de procesos naturales dentro de la vida silvestre. Su aspecto alarmante no implica un peligro para la salud humana, pero sí evidencia la vulnerabilidad de la fauna ante virus que circulan en distintos hábitats.

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