La aeronave cayó en el lago de Atitlán cuando trasladaba a siete personas, entre ellas ejecutivos que se dirigían a una capacitación corporativa. Los equipos de emergencia desplegaron un operativo de búsqueda para localizar al piloto y a otro pasajero.
Guatemala. ( Marcrix Noticias ).- Cinco personas sobrevivieron a la caída de un helicóptero privado en el lago de Atitlán, en Guatemala, mientras el piloto y uno de los pasajeros permanecían desaparecidos. El accidente ocurrió el jueves 8 de octubre, cuando la aeronave se aproximaba a un helipuerto de un complejo hotelero en Panajachel, departamento de Sololá.
De acuerdo con los reportes de las autoridades, el helicóptero transportaba a siete personas, entre ellas ejecutivos que se dirigían a una capacitación corporativa en un hotel de la zona. La actividad fue suspendida tras el accidente, que movilizó a equipos de emergencia y personal especializado en rescate acuático.
La aeronave, un Airbus Helicopters EC130, también conocido como H130, con matrícula TG-GUH, despegó del Aeropuerto Internacional La Aurora, en la Ciudad de Guatemala, a las 12:11 horas. El recorrido tenía una duración aproximada de 30 minutos, pero entre las 12:35 y las 12:48 horas perdió altitud y cayó en las aguas del lago, cerca de la finca San Buenaventura.
Los cinco sobrevivientes fueron identificados como Andrea Lozano Ardón de Sittenfeld, Diego Díaz, César Enrique Morales Catú, Cáterin Victoria Chay Carrillo y Sandra Natali Santizo Romero. Según los primeros informes, ninguno presentó heridas graves y quedó bajo evaluación médica después del rescate.
Las dos personas que continuaban desaparecidas fueron identificadas como el piloto Jorge Rodolfo Maldonado y el pasajero Pablo José Polanco Agustín. Los rescatistas sospechaban que ambos habían quedado atrapados dentro del fuselaje tras el impacto, por lo que concentraron sus esfuerzos en localizar los restos de la aeronave.
La búsqueda se complicó porque las autoridades estimaron que el helicóptero se encontraba a una profundidad de entre 200 y 300 metros, lo que dificultaba las labores de rescate. Para avanzar, los equipos desplegaron alrededor de 40 rescatistas especializados, además de sonar, un dron subacuático y bolsas de elevación.
Las condiciones meteorológicas adversas y las lluvias obligaron a suspender temporalmente algunas inmersiones, mientras continuaban las investigaciones para determinar las causas del accidente.
