El Gobierno y la oposición movilizaron a miles de personas para supervisar las elecciones de medio mandato, en medio de preocupaciones por posibles irregularidades, intimidaciones y la intervención de agentes federales
Estados Unidos. ( Marcrix Noticias).- Estados Unidos registró un despliegue masivo de observadores electorales durante las votaciones de este martes 3 de noviembre, luego de que el Gobierno y la oposición organizaran operativos para vigilar el desarrollo de la jornada y documentar posibles irregularidades en las urnas.
El Departamento de Justicia movilizó alrededor de mil supervisores electorales en distintos puntos del país, una cifra sin precedentes para esta dependencia. El operativo contempló condados de estados como Texas, Florida, Washington y Minnesota.
Por su parte, organizaciones civiles y el Partido Demócrata capacitaron a miles de voluntarios para observar el proceso, registrar posibles actos de intimidación y denunciar situaciones que pudieran afectar el derecho al voto. El partido preparó aproximadamente 10 mil participantes para estas labores.
La vigilancia también estuvo relacionada con las preocupaciones por las declaraciones del presidente Donald Trump y algunos de sus aliados sobre la seguridad electoral, así como por la posible presencia de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en los centros de votación. El Gobierno negó que existiera un plan para desplegar personal migratorio armado en esos lugares.

El Partido Republicano también organizó su propio operativo mediante responsables estatales de integridad electoral en 22 estados, incluidos Arizona, Michigan, Georgia y Carolina del Norte, con el propósito de supervisar la jornada y documentar situaciones que considerara irregulares.
A este despliegue se sumaron organizaciones como la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), MoveOn e Indivisible, que participaron en acciones de observación y defensa del derecho al sufragio. La movilización reflejó el nivel de vigilancia política y ciudadana que rodeó una jornada electoral clave para la composición del Congreso estadounidense.
