La ultraderecha en Alemania se encuentra ante una posibilidad de conquistar el gobierno de un estado federado. Algo que no sucedía desde la Segunda Guerra Mundial. La Alternativa para Alemania (AfD) encabeza las preferencias electorales en Sajonia-Anhalt y busca convertir su creciente respaldo en una victoria que sacudiría al sistema político del país.
Ulrich Siegmund, líder de AfD en Sajonia-Anhalt, se muestra confiado. A sus 35 años, el político encabeza un partido que, en este estado del antiguo territorio de Alemania Oriental, alcanza 43% de las preferencias, de acuerdo con una encuesta de INSA publicada esta semana.
Muy por detrás se encuentra la Unión Demócrata Cristiana (CDU), del canciller Friedrich Merz, con 21%.
El resultado coloca a AfD ante la oportunidad histórica de obtener una mayoría que le permita encabezar por primera vez un gobierno estatal alemán en la era posterior a Hitler.
“Solo podemos ganar”, afirmó Siegmund durante un acto político en Röblingen am See, donde cientos de simpatizantes acudieron a una jornada familiar con cerveza, salchichas y mercancía del partido.
Ultraderecha en Alemania crece con el discurso antimigrante
Fundado en 2013 como un movimiento contrario a los rescates financieros de la zona euro, AfD se ha transformado en una fuerza nacionalista y de extrema derecha que ha hecho de la migración uno de sus principales ejes políticos.
El partido propone deportaciones de extranjeros en situación irregular o condenados por delitos, retirar determinadas ayudas sociales a solicitantes de asilo y reducir prestaciones para refugiados ucranianos.
En Sajonia-Anhalt, Siegmund incluso plantea transformar los centros de acogida para migrantes en “centros de detención y deportación”.
El dirigente asegura que unas 4 mil personas ya estarían programadas para ser expulsadas y sostiene que el objetivo es dificultar al máximo que los migrantes que, según él, “se aprovechen” del sistema alemán permanezcan en el país.
El discurso ha encontrado eco entre parte del electorado. Una simpatizante identificada como Sabine, una oficinista de Halle, explicó que la migración es una de las principales razones por las que pretende votar por AfD.
Una amenaza para los partidos tradicionales
El crecimiento de AfD no se limita a Sajonia-Anhalt. A nivel nacional, el partido se acerca al 30% en las encuestas, mientras la popularidad de Friedrich Merz se encuentra en mínimos históricos para un canciller de la posguerra.
Merz ha advertido que AfD podría llevar a Alemania “al abismo”, mientras sectores empresariales alertan que el avance de la extrema derecha podría afectar la inversión y la imagen internacional de la principal economía europea.
Además, la Oficina Federal para la Protección de la Constitución ha señalado un creciente giro del partido hacia posiciones etnonacionalistas y ha documentado el uso cada vez más extendido del concepto de “remigración”, empleado por sectores de extrema derecha para referirse a expulsiones masivas de personas de origen migrante.
El organismo también ha advertido sobre el uso de términos vinculados con la ideología nazi, como “Umvolkung”, asociado históricamente con la idea de un supuesto reemplazo de la población alemana.
Una elección que podría cambiar el mapa político alemán
La posibilidad de que AfD conquiste Sajonia-Anhalt ha encendido las alarmas entre los partidos tradicionales.
Aunque todas las principales fuerzas políticas alemanas mantienen hasta ahora el llamado “cordón sanitario” y rechazan formar alianzas con AfD, el partido podría quedar muy cerca de conseguir una mayoría parlamentaria.
El resultado dependerá también de qué partidos logren superar el umbral del 5% necesario para obtener representación en el parlamento estatal. Si socialdemócratas o verdes quedan fuera, los escaños podrían redistribuirse y favorecer a AfD.
Para Siegmund, cualquier escenario termina beneficiando a su partido.
“En cualquier caso, somos el futuro”, afirmó.
