Científicos descubrieron un mecanismo desconocido mediante el cual las reinas reducen la contaminación acumulada en su organismo; el costo podría trasladarse a sus descendientes y afectar a toda la colonia.
California (Marcrix Noticias).- Cuando las defensas de una colmena ya no consiguen contener la exposición prolongada a pesticidas, la abeja reina puede recurrir a una sorprendente estrategia para protegerse: trasladar parte de los químicos acumulados en su cuerpo hacia sus propios huevos.
El mecanismo, denominado transferencia materna o maternal offloading, fue documentado por investigadores encabezados por científicos de la Universidad de California en Davis (UC Davis) y publicado en la revista científica Current Biology.
El hallazgo muestra que una colonia de abejas funciona como una compleja red colectiva frente a la contaminación y que, cuando esa protección comienza a saturarse, el costo de la supervivencia puede desplazarse de una generación hacia la siguiente.
Las obreras son la primera barrera
Normalmente, las abejas obreras funcionan como primera línea de defensa contra los contaminantes que entran a la colmena.
Para estudiar qué sucede cuando esa capacidad es superada, los investigadores construyeron pequeñas colonias experimentales integradas por una reina y 60 obreras. Las alimentaron con comida que contenía metil paratión marcado con un radiotrazador, lo que permitió seguir cantidades extremadamente pequeñas del pesticida mientras circulaban por la colonia. Los resultados revelaron una sorprendente capacidad de filtración.
Durante el primer día, las obreras consiguieron reducir aproximadamente 95% del pesticida presente en la dieta, desviando parte de la contaminación hacia el panal. Pero la exposición continua comenzó a debilitar esa barrera y, para el décimo día, la eficiencia había descendido a 86%.
La reina permanecía inicialmente mucho menos contaminada que las obreras. Con el paso del tiempo, sin embargo, los pesticidas comenzaron a acumularse en sus ovarios. Entonces ocurrió algo que no había sido documentado anteriormente en las abejas melíferas.
La contaminación terminó dentro de los huevos
Los científicos comprobaron que las reinas transferían parte del pesticida acumulado hacia los huevos en desarrollo.
El mecanismo reduce la carga química que permanece dentro del cuerpo de la reina, pero plantea una consecuencia preocupante: los contaminantes que ella elimina no desaparecen de la colonia, sino que pueden terminar en la siguiente generación.
Los investigadores describen a las colonias como verdaderas redes integradas de desintoxicación, donde obreras, reina, cera, alimento y descendencia participan de distintas maneras en la distribución de los contaminantes.
La presencia de la reina incluso modificó la forma en que los químicos se distribuían dentro de las colonias experimentales, aumentando la exposición de las obreras y la acumulación del pesticida en la cera.
¿Qué ocurre con las nuevas abejas?
El estudio demuestra que los pesticidas pueden pasar de la reina a los huevos, pero aún falta determinar durante cuánto tiempo ocurre la transferencia, cuáles son sus efectos a largo plazo sobre las crías y si el mecanismo funciona de la misma manera con distintos pesticidas.
La investigación resulta especialmente relevante porque las abejas melíferas desempeñan un papel fundamental en la polinización agrícola. Los autores señalan que las colonias participan en la polinización de alrededor de un tercio de los cultivos alimentarios del mundo.
Por ello, entender cómo los pesticidas se desplazan y acumulan dentro de una colmena no afecta únicamente a las abejas. También puede ayudar a mejorar las estrategias utilizadas por agricultores y apicultores para reducir la exposición de los polinizadores.
El hallazgo revela además que la protección colectiva de una colmena tiene un límite. Cuando las obreras ya no pueden contener suficientemente la contaminación, la reina dispone de otra vía para reducir su propia carga química: enviarla hacia los huevos que producirán la siguiente generación.
