La bebé de 10 meses murió por hipertermia vehicular después de que su abuela siguiera su ruta habitual hacia el trabajo en lugar de llevarla a la guardería. Especialistas advierten que los cambios de rutina, estrés y falta de sueño pueden provocar este tipo de fallos de memoria.
Kentucky (Marcrix Noticias).— Scottie Gwyn Crowell tenía apenas 10 meses cuando una alteración aparentemente sencilla en la rutina terminó en tragedia. Su abuela debía llevarla a la guardería antes de entrar a trabajar, pero condujo directamente hacia la clínica donde laboraba y dejó a la pequeña en el asiento trasero del automóvil.
Pasaron alrededor de ocho horas antes de que la familia descubriera lo ocurrido. El padre de Scottie acudió cerca de las 16:00 horas a recogerla a la guardería y le informaron que la bebé nunca había llegado.
La familia contactó entonces a la abuela, quien salió de la clínica y encontró a su nieta todavía dentro del vehículo. Los intentos por reanimarla no tuvieron éxito.
Ese 13 de agosto, la temperatura exterior en Madisonville, Kentucky, rondaba los 35 grados Celsius, mientras que dentro del automóvil habría alcanzado aproximadamente 46 grados.
El caso vuelve a colocar sobre la mesa un fenómeno que cada año provoca decenas de muertes infantiles: la hipertermia vehicular y, particularmente, aquellos casos en los que un adulto olvida involuntariamente que lleva a un niño en el asiento trasero.
Un automóvil puede calentarse más de 10 grados en minutos
No es necesario que la temperatura exterior alcance niveles extraordinarios para que el interior de un vehículo se convierta en un lugar peligroso.
Según el National Safety Council (NSC) de Estados Unidos, la temperatura dentro de un automóvil cerrado puede aumentar alrededor de 10 grados Celsius durante los primeros 10 minutos. Dejar parcialmente abierta una ventanilla tampoco evita que el habitáculo se caliente rápidamente.
Para los niños el peligro es todavía mayor. Su temperatura corporal puede elevarse entre tres y cinco veces más rápido que la de un adulto, por lo que bebés y menores pequeños son particularmente vulnerables.
Kids and Car Safety señala que el 86% de los menores fallecidos dentro de vehículos calientes en Estados Unidos tenía tres años o menos. El NSC estima, además, que un promedio de 38 menores de 15 años muere cada año en ese país por permanecer dentro de automóviles expuestos a altas temperaturas.
¿Cómo puede alguien olvidar a un niño dentro del auto?
Es probablemente la pregunta más difícil de comprender en casos como el de Scottie. Sin embargo, investigadores de la memoria llevan años estudiando por qué puede ocurrir.
El psicólogo estadounidense David Diamond ha explicado que el cerebro utiliza distintos sistemas de memoria durante actividades cotidianas como conducir. Cuando una persona repite diariamente una ruta, esta puede convertirse en una conducta prácticamente automática.
El problema aparece cuando se introduce una tarea diferente: por ejemplo, llevar excepcionalmente al niño a la guardería antes de acudir al trabajo.
Factores como estrés, falta de sueño, distracciones o cambios de rutina pueden interferir con el recuerdo de esa tarea pendiente y permitir que termine imponiéndose la conducta habitual. El conductor puede llegar a su destino acostumbrado sin recordar que debía realizar antes otra actividad.
Eso aparentemente ocurrió con la abuela de Scottie: debía desviarse para dejar a su nieta, pero terminó conduciendo directamente hacia su lugar de trabajo.
Los datos muestran que no se trata de una circunstancia excepcional. De acuerdo con la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA), aproximadamente el 52% de las muertes infantiles por hipertermia vehicular ocurre después de que el cuidador olvida al menor.
Kids and Car Safety señala además que cerca del 45% de los niños olvidados en vehículos debían haber sido llevados previamente a una guardería u otro centro de cuidado.
México también ha registrado tragedias
En mayo pasado, Vicente, un niño de tres años, murió en Mexicali, Baja California, después de permanecer durante más de 12 horas dentro del automóvil de su madre.
Según la reconstrucción realizada por autoridades, la mujer regresó de una fiesta con el pequeño dormido en el asiento trasero. Entró a su vivienda con la intención de regresar por él, pero el menor permaneció dentro del vehículo hasta el día siguiente.
Otros casos recientes han ocurrido durante las altas temperaturas registradas este verano en el hemisferio norte. En Francia, dos niños de dos y cuatro años fueron encontrados muertos el pasado 22 de junio dentro del automóvil de su familia en Carpentras, mientras algunas regiones del país soportaban temperaturas de hasta 43 grados.
No confiar únicamente en la memoria
Especialistas y organizaciones dedicadas a prevenir estas muertes recomiendan establecer mecanismos que obliguen al conductor a revisar el asiento trasero antes de abandonar el vehículo.
Entre ellos se encuentra colocar junto al niño algún objeto que necesariamente deberá utilizarse al bajar, como una bolsa, mochila o pertenencia indispensable. También se recomienda establecer mecanismos de comunicación con guarderías para alertar inmediatamente a los padres cuando un menor no llegue en el horario esperado.
Los vehículos deben permanecer cerrados cuando no están siendo utilizados, debido a que otra parte de estos accidentes ocurre cuando los niños entran por su cuenta y posteriormente no consiguen salir.
La recomendación principal es nunca dejar a un menor solo dentro de un automóvil, ni siquiera durante unos minutos. Abrir parcialmente las ventanas tampoco elimina el riesgo.
Aunque las olas de calor aceleran el proceso, las muertes por hipertermia vehicular pueden ocurrir incluso con temperaturas exteriores moderadas. Dentro de un vehículo cerrado, el margen entre un descuido y una emergencia puede reducirse a cuestión de minutos.
