Un informe advierte que la informalidad, los bajos ingresos y la desigualdad mantienen a las mujeres artesanas sin protección laboral

Nacional (Marcrix Noticias).-Solo 2.4 por ciento de las mujeres que trabajan en la artesanía-textil en México tiene acceso a la seguridad social, mientras más del 96 por ciento labora en condiciones de informalidad, de acuerdo con el informe Tejiendo el cambio: por un trabajo justo para las trabajadoras de la artesanía-textil en México. El estudio advierte que esta situación afecta especialmente a mujeres indígenas, rurales y de comunidades con mayores condiciones de desigualdad.

El documento fue elaborado por el consorcio UNIDAS, integrado por Oxfam México, el Proyecto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Ethos Innovación en Políticas Públicas y Fundación Avina. La investigación señala que la falta de protección laboral se relaciona con la informalidad, la discriminación, los bajos ingresos y la presencia de intermediarios que reducen la participación de las artesanas en el valor final de sus productos.

La desigualdad también se refleja en los ingresos. Las artesanas textiles reciben en promedio 3 mil 699 pesos mensuales, mientras que los hombres del mismo sector obtienen alrededor de 7 mil 399 pesos, prácticamente el doble. Además, el informe documenta que algunas prendas elaboradas durante semanas pueden terminar vendiéndose a precios muy bajos debido al regateo y a esquemas de intermediación.

Aunque 63.3 por ciento de las personas artesanas se identifica como trabajadora independiente, esta condición no necesariamente significa autonomía económica. La investigación encontró esquemas de subcontratación, intermediación abusiva, comercialización desigual, plagio y apropiación cultural, situaciones que dejan a las creadoras con una proporción mínima del valor que alcanzan sus productos en el mercado.

La problemática adquiere mayor relevancia por el peso económico de esta actividad. En 2024, la producción artesanal representó 18.4 por ciento del Producto Interno Bruto del sector cultural y concentró 30.2 por ciento del empleodentro de ese ámbito. Sin embargo, el reconocimiento cultural de la artesanía no se ha traducido en condiciones laborales equivalentes para quienes la producen.

A esta situación se suma la carga de cuidados y trabajo doméstico que enfrentan las artesanas, además de barreras relacionadas con el territorio y la discriminación. El informe señala que 79.5 por ciento de las mujeres del sector trabaja en pequeños negocios establecidos en sus propios domicilios, una característica que dificulta separar el trabajo productivo de las actividades del hogar y puede contribuir a mantenerlas fuera de los esquemas tradicionales de protección laboral.

Ante este panorama, UNIDAS plantea reconocer la artesanía como una actividad laboral con derechos y desarrollar modelos de protección social y cuidados adaptados a las comunidades. También propone mejorar la comercialización, fortalecer la participación de las artesanas en las decisiones públicas, generar información desagregada y promover una mayor responsabilidad de las empresas que incorporan productos artesanales en sus cadenas de producción.

Las organizaciones advierten que atender estas desigualdades también es necesario para garantizar la continuidad de un oficio transmitido durante generaciones. Artesanas y activistas han señalado que la precariedad económica y la falta de derechos pueden provocar que las nuevas generaciones abandonen esta actividad, por lo que el reto no solo consiste en preservar las piezas y las tradiciones, sino también en garantizar condiciones dignas para las mujeres que mantienen vivo este trabajo.

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