Investigadores detectaron ejemplares y nidos del pez invasor en distintas zonas de Bacalar, lo que confirma que ya se reproduce.
Bacalar (Marcrix Noticias).- La presencia del pez diablo en la Laguna de Bacalar encendió alertas entre investigadores y autoridades ambientales, tras confirmarse la captura de ejemplares y la existencia de nidos dentro del sistema lagunar. Este pez invasor, originario de Sudamérica, se ha expandido en distintos cuerpos de agua del país y ahora representa una amenaza para uno de los ecosistemas más antiguos y frágiles de México.
Monitoreos realizados entre septiembre y octubre de 2025 registraron la captura de 27 ejemplares y al menos ocho nidos en diversas zonas de la laguna. Los hallazgos indican que la especie ya comenzó a reproducirse dentro del ecosistema, lo que podría acelerar su expansión.
Expansión de una especie invasora
El pez diablo no es originario de México. Proviene de la cuenca del Amazonas y llegó al país a través del comercio de acuarios, donde se vendía como una especie utilizada para limpiar algas en peceras.
Con el paso del tiempo, muchos ejemplares fueron liberados en ríos y lagunas cuando crecieron demasiado o dejaron de ser mascotas convenientes. Una vez en libertad, el pez encontró condiciones favorables para multiplicarse debido a su resistencia y a la ausencia de depredadores naturales.
Su cuerpo cubierto por placas óseas le brinda protección frente a otros animales, mientras que su capacidad para sobrevivir en aguas con bajo oxígeno facilita su adaptación a distintos ambientes.
Presencia confirmada en varias zonas de Bacalar
Investigadores detectaron ejemplares desde el estero de Chac hasta el cenote conocido como La Bruja, lo que sugiere que la especie ya ocupa amplias áreas del sistema lagunar.
La Laguna de Bacalar tiene una extensión aproximada de 42 kilómetros y alberga estromatolitos, estructuras formadas por microorganismos con registros de hasta 3 mil 500 millones de años de antigüedad. Estos organismos son considerados fundamentales para comprender la evolución de la vida en la Tierra.
El pez diablo en la Laguna de Bacalar puede alterar el equilibrio ecológico del sistema. Esta especie excava túneles y nidos en el fondo de los cuerpos de agua, removiendo sedimentos y modificando la estructura natural del lecho.
Estas alteraciones afectan a especies nativas que dependen de esas áreas para reproducirse. Entre ellas se encuentra la mojarra pinta, que deposita sus huevos en el fondo de la laguna.
También puede impactar al caracol chivita, un molusco que contribuye a filtrar el agua y mantener el equilibrio del ecosistema.
Además del impacto ambiental, la expansión del pez diablo también ha generado afectaciones económicas en otras regiones del país. En algunos ríos y presas, pescadores reportan que una parte importante de sus capturas corresponde a esta especie, lo que reduce la presencia de peces comerciales. Ante esta situación, brigadas comunitarias y especialistas han comenzado jornadas de captura y monitoreo en distintas zonas del sur del país para intentar controlar su expansión.
