La investigación, difundida en 2025 en revistas científicas, identificó tres factores determinantes en la propagación: el incremento de temperatura y humedad, la expansión de zonas urbanas desordenadas y la capacidad del vector para sobrevivir en nuevos entornos. La combinación de estos elementos incrementa la transmisión y presiona a hospitales y sistemas sanitarios.
El dengue es una enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes aegypti, que puede causar fiebre alta, dolor intenso y, en casos graves, complicaciones que ponen en riesgo la vida. La presencia de cuatro serotipos distintos eleva la probabilidad de cuadros severos en personas que ya han sido infectadas previamente.
Los registros muestran un patrón cíclico con picos en 2014, 2019 y 2024, lo que indica brotes cada cuatro o cinco años. Esta tendencia permite anticipar escenarios y planificar campañas de prevención antes de los periodos de mayor incidencia.
Aunque en 2025 se reportó una disminución de hasta 85 por ciento en los casos en México, especialistas advierten que el riesgo persiste. Prevén que el serotipo 3 podría predominar entre 2026 y 2027, por lo que recomiendan eliminar agua estancada, utilizar repelente y mosquiteros, y reforzar las acciones comunitarias para contener futuros brotes.