La crisis del café en Chiapas se agrava por costos de producción altos, pérdidas por clima y escasez de apoyos.
Chiapas (Marcrix Noticias).- La crisis que enfrentan los productores de café en Chiapas se ha intensificado en los últimos años, al grado de que muchos agricultores señalan que producir el grano les cuesta más que lo que reciben al venderlo, en un contexto marcado por fenómenos climáticos extremos, plagas y limitados apoyos gubernamentales.
Productores de la principal región cafetalera del país, especialmente en el Soconusco y otras zonas productoras del sur de Chiapas, han denunciado que los ingresos obtenidos por la venta del café convencional no alcanzan a cubrir los costos de fertilizantes, mano de obra y otros insumos, generando una presión económica considerable sobre sus explotaciones.
A esta presión de mercado se suma la crisis climática, que ha impactado seriamente la producción del grano: según productores agrupados en cooperativas, las condiciones de sequía y lluvias irregulares han provocado pérdidas de entre el 25% y 30% de las cosechas en años recientes, reduciendo los volúmenes disponibles para comercializar.
Las alteraciones en los patrones de lluvia y las temperaturas más elevadas afectan tanto la productividad como la calidad del café, obligando a muchos caficultores a replantear sus métodos de cultivo o incluso considerar mover sus parcelas a zonas más altas en busca de condiciones más estables para la planta.
Además, la escasez de apoyos económicos y la volatilidad de los precios internacionales ha dejado a muchos pequeños productores en situación de vulnerabilidad. Los agricultores han señalado que, sin mecanismos efectivos de respaldo o programas de estabilización de precios, mantener la viabilidad de sus fincas se vuelve cada vez más difícil.
La mano de obra también se ha vuelto un factor crítico, pues los costos de contratación para la recolección y el cuidado de los cafetales han aumentado, situándose fuera del alcance de muchos productores que operan con márgenes ya estrechos.
En respuesta a esta compleja realidad, organizaciones locales y algunos cooperativistas han demandado precios más justos a grandes compradores, así como mayores apoyos para modernizar procesos y enfrentar los desafíos climáticos. Sin embargo, hasta ahora no se observa una solución generalizada que permita revertir la tendencia de abandono de fincas en la región chiapaneca.
Expertos advierten que, sin una intervención más sólida tanto a nivel estatal como federal, la continuidad de la cafeticultura en Chiapas —que representa un componente esencial de la economía rural y del mercado internacional de café mexicano— podría verse seriamente comprometida en los próximos años.

