El canciller Juan Ramón de la Fuente aseguró que México mantendrá el envío de ayuda humanitaria a Cuba. No hay subordinación” ante amenazas de aranceles.
Ciudad de México (Marcrix Noticias).- El secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, confirmó este sábado que México mantendrá el envío de ayuda humanitaria a Cuba pese a las amenazas del gobierno de Estados Unidos de imponer aranceles a países que suministren petróleo a Cuba.
El funcionario destacó que la decisión refleja la soberanía nacional y no responde a presiones externas.
Durante una reunión plenaria con legisladores de Morena en la Cámara de Diputados, De la Fuente reiteró que la política mexicana de asistencia no está condicionada por decisiones de terceros y se basa en principios humanitarios y de respeto internacional. Esto, dijo, forma parte de la tradición diplomática del país.
El canciller afirmó que “no hay subordinación” ante Estados Unidos, sino una relación de cooperación y respeto mutuo, incluso al abordar temas bilaterales con autoridades estadounidenses como Marco Rubio, secretario de Estado de ese país.
La postura de México llega en un contexto de tensiones diplomáticas tras la amenaza del presidente estadounidense Donald Trump de aplicar aranceles a los países que envíen petróleo a Cuba, medida que ha desatado reacciones en la región y alertas sobre posibles crisis en la isla.
Las declaraciones del gobierno mexicano se suman a las manifestaciones de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien ha señalado que se buscarán vías diplomáticas para continuar apoyando al pueblo cubano sin poner en riesgo los intereses del país.
Autoridades mexicanas han argumentado que el suministro energético hacia Cuba, considerado apoyo humanitario en algunos casos, representa una proporción mínima de la producción nacional y es parte de una tradición de solidaridad ante necesidades externas.
Analistas y actores políticos han subrayado que México se encuentra en un delicado equilibrio entre mantener su política exterior basada en la ayuda humanitaria y gestionar las implicaciones de la tensión con Estados Unidos, sin que esto signifique una subordinación a presiones económicas o políticas externas.
