La misa exequial se realizó este sábado en la Catedral de Cancún, donde obispos, familiares y fieles le dieron el último adiós al obispo emérito.
Cancún (Marcrix Noticias).– La Catedral de Cancún fue insuficiente para albergar a los más de 2 mil católicos que se dieron cita para darle el último adiós a Monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, desde la llegada de su cuerpo, lugar donde se realizó una emotiva despedida con más de 100 obispos de todos los estados de la República y del extranjero, y del representante del Vaticano en Roma, Mayagoitia
Fue a las 12 del día que inició la misa de cuerpo presente del obispo emérito, quien estuvo al frente de la Diócesis Cancún- Chetumal, después de que en su infancia y en todo su camino religioso fue guiado por los Legionarios de Cristo.
En el interior de la catedral no había espacios para todos los asistentes a la misa del último adiós a Elizondo Cárdenas, por lo que afuera de la Catedral se instalaron pantallas para los asistentes que acudieron a la misa exequial.
La celebración fue encabezada por el obispo, Gustavo Rodríguez Vega de la Arquidiócesis de Yucatán, quien reconoció que la frase del Elizondo Cárdenas siempre fue; “si me amas, apacienta a mis corderos y pastorea mis ovejas”.
“Con toda entrega y toda pasión se ganó a todos, pero no es tanto lo que los médicos hagan o dejen de hacer, monseñor salió bien de la operación, pero después supimos la terrible noticia de que había fallecido: cuando Dios nos llama tenemos que ir gozosos no arrastrados”, expresó en la homilía ante 40 familiares del obispo.
Recordó Rodríguez Vega, la vida de monseñor Pedro Pablo.
“Venimos a esta vida en santidad y nuestra misión en esta vida es asemejarnos un poquito al señor; los casados se casan, porque se enamoraron y el enamoramiento es obra de Dios, y los sacerdotes cuando recibimos el llamado es un enamoramiento; si nos cae de sorpresa el episcopado, cuando eventualmente algunos somos llamados; monseñor Pedro
Pablo fue recibiendo todos los llamados desde niño con los Legionarios de Cristo y poco a poco llegó a esta iglesia” recordó.
A los asistentes, familiares y amigos del Elizondo Cardenas, los confortó al reconocer que el obispo ahora está en las manos de Dios.
“Todos los que tuvimos un lazo de afecto con nuestro señor Pablo debemos de estar tranquilos, porque él está en las manos de Dios y él le cumplirá todos sus anhelos”, expresó.
Recordó el obispo, que a Monseñor Pedro Pablo sólo le faltaban unos meses para entregar la Diócesis y jubilarse.
“Faltó poco más de unos meses para que entregaran su diócesis, pero fue Dios, quien le dijo suficiente ven a mi presencia, por lo que ahora le pedimos a María santísima- a quién quería mucho- lo introduzca en la presencia de la santísima Trinidad”, pidió.
Finalmente, el religioso pidió a los ahí presentes darle un gran aplauso de despedida, por lo que los aplausos cimbraron las estructuras en construcción de la nueva catedral de Cancún.
Fue la hermana del obispo, quien en nombre de la familia se despidió de monseñor.
“Yo a nombre de la familia, quiero dar gracias a Dios por el hermano que nos dio y con mucho dolor, pero con mucho amor te lo entregamos, este no es un adiós sino un hasta luego, porque yo no te voy a despedir”, expresó.
La familiar del Elizondo Cárdenas pidió a los cancunenses quererlo mucho siempre.
“Él siempre vivía feliz y contento, gracias a la comunidad sacerdotes y laicos, en verdad les doy las gracias, pero también les digo una cosa que cuando ya no lo quieran, me lo llevo a San José, (Michoacán) cuídelo mucho”, concluyó.
Finalmente, Monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas fue sepultado en la cripta de la catedral donde cientos de católicos le dieron el ultimo adiós.
