Yoon Suk-yeol, anunció la ley marcial de emergencia en medio de tensiones políticas internas. Acusa a la oposición de actividades “antiestatales” y simpatías hacia Corea del Norte
Corea del Sur (Marcrix Noticias)-El presidente surcoreano Yoon Suk-yeol sorprendió al declarar la ley marcial de emergencia, argumentando la necesidad de proteger el orden constitucional y erradicar las amenazas de las “fuerzas comunistas norcoreanas”. Durante un mensaje televisado, Yoon también acusó al Partido Democrático (PD), que ostenta la mayoría parlamentaria, de promover intereses pro-norcoreanos.
La decisión sigue a tensiones políticas marcadas por:
- Recortes presupuestarios para 2025, aprobados por el PD sin el apoyo del partido gobernante, el Partido del Poder Popular (PPP).
- Mociones impulsadas por el PD para destituir a figuras clave del gobierno, como el fiscal general y el jefe de la Junta de Auditoría e Inspección.
El anuncio ha polarizado aún más el entorno político y social:
- PPP (Partido Gobernante): Aunque es el partido de Yoon, su líder Han Dong-hoon calificó la medida como “incorrecta” y prometió trabajar con la ciudadanía para detenerla.
- PD (Oposición): Lee Jae-myung, líder del Partido Democrático, describió la ley marcial como “ilegal e inconstitucional” y solicitó una sesión urgente del Parlamento para abordar la crisis.
En paralelo, el Ministerio de Defensa convocó una reunión de emergencia con altos mandos militares para evaluar la situación y reforzar las capacidades operativas de los cuerpos de seguridad.
Según la agencia Yonhap, se espera que el gobierno emita directrices a organismos de defensa y seguridad en las próximas horas.
El anuncio plantea interrogantes sobre el futuro de la democracia surcoreana:
- Impacto en las libertades civiles: La ley marcial podría restringir derechos fundamentales como la libertad de prensa y reunión.
- Respuesta internacional: Corea del Sur, considerada un bastión democrático en Asia, podría enfrentar críticas de sus aliados occidentales.
- Estrategia política: Algunos analistas interpretan la medida como una táctica para consolidar poder ante la creciente presión de la oposición.
A medida que la situación evoluciona, el equilibrio entre la gobernabilidad y la democracia en Corea del Sur enfrenta uno de sus mayores desafíos en décadas.
