La inversión de EE. UU. en el crudo venezolano amenaza las exportaciones de México y la estabilidad financiera de PEMEX.
Internacional (Marcrix Noticias) – La reciente reconfiguración política en Venezuela tras el arresto de Nicolás Maduro marca un punto de inflexión para el mercado energético regional. El gobierno de Estados Unidos, bajo el liderazgo de Donald Trump, anunció planes para intervenir en la recuperación de la infraestructura petrolera venezolana. Este escenario posiciona al país sudamericano como un potencial y agresivo competidor para PEMEX en el corto plazo.
Expertos del sector energético advierten que la entrada de capital estadounidense en Venezuela cambiará el flujo de inversiones en América Latina. Ramsés Pech, socio en Caraiva y Asociados, señaló que los recursos financieros podrían desplazarse hacia el sur. Esto afectaría directamente las posibilidades de financiamiento para la infraestructura petrolera en territorio mexicano.
Inversión estadounidense en el sector petrolero
El presidente Donald Trump confirmó que las principales compañías petroleras de su país invertirán miles de millones de dólares. El objetivo principal es reparar la infraestructura dañada en Venezuela para generar ganancias inmediatas. Durante un periodo de transición, el gobierno estadounidense administrará los recursos del llamado “oro negro” venezolano.
Esta estrategia busca reactivar la producción masiva de crudo en un tiempo récord. Los analistas consideran que estas empresas se sentirán más seguras invirtiendo en un entorno respaldado directamente por Washington. Al convertirse Venezuela en un sólido competidor para PEMEX, México pierde atractivo para los grandes capitales internacionales del sector hidrocarburos.
Riesgos financieros y un nuevo competidor para PEMEX
La recuperación de Venezuela no solo implica una disputa por inversiones, sino también por mercados estratégicos. México podría quedar limitado exclusivamente a su mercado interno ante el aumento de la oferta venezolana. El crecimiento proyectado de la producción en el país vecino sacaría a México de la jugada comercial internacional.
Pech indicó que el incremento de producción pone en serio riesgo las finanzas de la petrolera estatal mexicana. Actualmente, una parte significativa de los ingresos de la paraestatal depende todavía de las exportaciones de crudo. Con un nuevo competidor para PEMEX con costos de extracción potencialmente bajos, la rentabilidad mexicana se ve comprometida.
Escenario de exportaciones hacia Estados Unidos
La política energética de la presidenta Claudia Sheinbaum prevé reducir las exportaciones mexicanas para el año 2030. No obstante, Estados Unidos podría decidir unilateralmente dejar de importar crudo mexicano antes de lo previsto. Si Venezuela cubre la demanda estadounidense, México deberá buscar compradores alternativos en mercados más lejanos y competitivos.
Esta situación obligaría a vender el petróleo nacional con descuentos mayores para poder competir globalmente. Además, este fenómeno será un tema crítico durante la próxima revisión del T-MEC entre los socios norteamericanos. La abundancia de crudo venezolano permitiría a Estados Unidos controlar mejor su inflación interna mediante combustibles más baratos.
Impacto en los precios internacionales del crudo
El mercado global ya refleja una tendencia a la baja en los precios de referencia a inicios de 2026. El barril de WTI inició el año con una caída del 18 por ciento en comparación con el periodo anterior. Por su parte, el Brent mostró un descenso aún más marcado, perdiendo más de una cuarta parte de su valor.
La posibilidad de un exceso de oferta por la reactivación venezolana mantiene los precios bajo presión constante. Como competidor para PEMEX, Venezuela cuenta con el respaldo de una infraestructura que será renovada con tecnología de punta. El control del mercado energético regional parece desplazarse rápidamente hacia nuevas alianzas estratégicas lideradas por Estados Unidos.
